Empezaré diciendo que detrás de cada buen artículo hay un gran periodista y una más que excelente figura humana, de esas que tienen no solo calidad literaria, en este caso periodística, sino también rigor y exigencia. El artículo Poetas y Filósofos al que me refiero es el publicado por La Vanguardia el pasado 18 de este mes de Diciembre, cuyo enlace dejo más abajo. En él Lluís Foix menciona a dos grandes hombres muy viajados por todas las letras, como el expresa, Llorenç Gomis y Carles Nadal, de los que dice podían hablar de autores de la generación del 98 como si fueran de su propia familia; hasta ese punto conocían a Unamuno y Baroja. Gomis hablaba de belleza, bondad, elegancia humana, convicciones; ¡dios, me llevo las manos a la cabeza!, ¿Dónde están esos hombres que buscaban la verdad entre las dudas?.
De ellos cuentan que tenían un talante liberal sin fronteras físicas ni mentales, eran hombres libres de pensamiento, lo que unido a sus ricos conocimientos de la historia pasada y presente, así como a lo que acontecía y observaban del comportamiento humano, los convertía en grandes humanistas.
La vida de esos dos hombres doctos y sabios, que además leían y sentían la poesía, estaba llena de todo sentido.
Este artículo de Luis Foix, que me llegó a través de un familiar, al que se lo agradezco, es digno de reflexión, invita a dar valor y sentido a las palabras, a la reflexión de en qué nos están convirtiendo y reduciendo. Contiene auténtica verdad, cada vez más escasa, no de la posverdad, o mentira emotiva, sobre la que se construye la vida ahora, donde "cualquier falsedad es buena" banal y simplona en el mejor de los casos: en el peor convertida en juicios y condenas populares donde nadie se atreve a levantar la voz, por miedo a ser sentenciado y quemado en la misma hoguera.
YO TAMBIÉN DEFIENDO QUE LA POESÍA PUEDE SALVAR AL HOMBRE.
Elena Larruy









