domingo, 4 de febrero de 2024

LA ESTRATEGIA DE LA PÚA

 


En cierta ocasión hablando con un miembro de mi familia sobre lo difícil relación de las personas, me contó a modo de ejemplo algo que había escuchado sobre los erizos. Cómo por las noches, cuando hacía frío, se arrimaban entre ellos buscando el calor, pero al acercarse mucho se pinchaban con las púas y se lastimaban, por lo que enseguida se alejaban.

Así somos las personas, coincidimos los tres que participábamos de la conversación. Necesitamos el abrigo de los otros, pero a menudo esa distancia nos incomoda. Sin pretenderlo, dañamos al que se acerca demasiado o lo rechazamos. Otras veces somos nosotros los rechazados.

Unos y otros andamos buscando siempre el término medio donde aceptarnos y querernos. Donde entendernos mejor. Nadie dijo que la convivencia de las personas fuera fácil y mucho menos gratuita.

Me viene a la cabeza un poema entrañable de la poeta Burgalesa Begoña Abad, La medida de mi madre, donde cuenta como la hija de pequeña andaba buscando la medida exacta donde quererse con su madre. Primero se empinaba para besarla, pero cuando se hizo mayor y creció se tenía que agachar para dejar su beso.

Cuando los erizos ya conocen los límites del calor y del dolor se emparejan para siempre. La medida al final no debería ser tan importante como el hecho en sí de quererse, de ser amigos y cuidar más los unos de los otros.

Buscando información sobre esta fábula, metáfora de la vida misma, encontré las reflexiones de José Pomares, «profesor de ética empresarial y personal», acerca de lo alejados que estamos los humanos como sociedad familiar y empresarial. Los valores que dan soporte a una vida están a la deriva, incluso aquellos a los que se les atribuye virtud, no lo son tanto -a su manera de ver- como el caso del respeto. Manifiesta que en nombre del respeto actuamos equivocadamente.

El respeto es necesario, por supuesto que lo es, pero el respeto nos hace tomar distancias, nos aleja de los otros. La generosidad, sin embargo, es colaborativa, nos permite ayudar. El respeto no une. La generosidad sí.

Esa clase de generosidad, que hace que hagamos las cosas sin pensar, de manera desinteresada. Esa clase de generosidad nutre y enriquece a la especie humana.

Atendemos poco o nada al que nos necesita, porque siempre andamos con prisas, incluso huyendo de nosotros mismos. Nos olvidamos lo importante que es conocerse y trabajar en lo personal para seguir creciendo y desarrollando nuestra inteligencia y nuestra espiritualidad. Expandiendo una conciencia sana y saludable.

Lo mejor que puedo hacer por otro ser humano es ser mejor yo cada día.

Es una regla sencilla de aplicar, que acortaría distancias, haría de nuestra convivencia un mejor estar y sin duda un mundo mejor.

Los cambios son importantes. Todo en el universo es movimiento y cambio. Lo que cambia y se adapta perdura. Lo que no cambia fenece. Nos corresponde estar en continua trasformación, en continua comunicación. Pero debemos hacerlo bien: no estresados, no atolondrados, no atropellados. A las personas que todo el día corren y no van a ninguna parte yo los llamo “personas mecedoras”. Son cómo los balancines que están siempre en movimiento y la realidad es que no van a ningún sitio.

El diálogo de los cuerpos es la expresión de cómo se comunican las almas, ¡tan descuidadas! ¡tan desvalorizadas! Con las almas no se trafica ni se comercia. No son moneda de cambio.

Con comportamiento erizo busquemos al amigo, al compañero de vida, a la persona afín con la que andar caminos. Encontremos la medida exacta donde entendernos y querernos, donde no hacernos daño, donde cuidarnos. Y porque no, donde admirar la utilidad que una púa tiene por pequeña e insignificante que parezca.

sábado, 27 de enero de 2024

EL ENFOQUE HUMANO DE LAS EMPRESAS

 

Una de las cosas que más me hacía sufrir cuando trabajaba como directiva en una entidad bancaría, era el instrumento en que nos convertían a todos los cargos para obtener resultados. Yo escuché de un superior la conocida frase “No se os paga por pensar, se os paga por obtener resultados” Había momentos que la presión era tan fuerte que a punto estuve de enfermar.

La sensación de fracaso era insufrible; me negaba a ser valorada por los parámetros de venta: tanto haces, tantos vales. No concebía competir y ser utilizada de forma tan deshumanizada. Nos hacían sentir como camellos de feria a la carrera por llegar los primeros al objetivo y tocar la campana.

Se equivocan las empresas cuando tratan a sus empleados como meros instrumentos para sus fines. Antes que nada, son seres humanos.

Una empresa es tan buena como la gente que trabaja en ella. Lo compruebo cada día en el trato que recibo cuando gestiono mis cosas o voy a la compra. La calidad profesional y humana con que soy atendida, la educación, la amabilidad… determina el trato que la empresa, (el jefe, el dueño del establecimiento, la entidad…) da a sus empleados. Todo trabajador ha de ser instruido y considerado en su trabajo.

Cuando una empresa competente invierte en sus trabajadores, los motiva y escucha; cuando se ocupa de potenciar sus habilidades y capacidades, no solo de sus conocimientos, obtiene rendimientos muy superiores. Para conseguir su propósito ha de llegar a las partes más íntimas de sus empleados. Ha de conocerlos. Saber cómo son con sus compañeros, qué pasión les mueve, su grado de generosidad, su humildad, su humanidad, su comportamiento en equipo… Cuando un trabajador se siente escuchado y respetado lo da todo.

No concibo ningún trabajo sin entrega y entusiasmo. Sin pasión en lo que se hace. Un trabajador desmotivado no contribuye a hacer crecer una empresa.

Las empresas las forman equipos humanos, y funcionan o deberían hacerlo cómo funcionan las familias: en equipo. Todos los miembros son importantes, del primero al último. No compiten entre ellos, colaboran y se apoyan. Se cuidan unos a otros. Tienen proyectos comunes. Les mueve la ilusión; el logro de un miembro es el logro de todos. 

miércoles, 17 de enero de 2024

EN UN VIVIR APARTE


Ilustración de Ana Jarén


Conocí a Juana en el 2019, un poco antes de la pandemia. Coincidimos en un curso de poesía que impartía el poeta Jesús Aguado, un buen maestro, y excelente guía poético, del que se podía aprender mucho. Al poco nos recluyeron en casa, y las clases que hasta entonces habían sido presenciales continuaron por Zoom. Para mi, ya no fue lo mismo.

Cuando escuchaba los poemas que traía Juana a clase, mi voz se quebraba. Me sentía una impostora. Empequeñecía. Sus poemas, de gran calidad y manifiesta cultura, ahondaban por todos los paisajes del Ser. Con ella me trasladaba hasta la misma orilla del mío. 

A Juana le gustaba como escribía yo. Quiero imaginar que mi forma decidida y valiente. En cierta ocasión trabajando con la poesía erótica, compuse dos poemas subidos de tono, inspirados en la poeta cubana Carilda Oliver, recuerdo como Juana se ruborizaba al escucharlos, pues decía que ella no se atrevía a escribir así. Admiraba mi atrevimiento. Y eso me gustaba, viniendo de ella.

La poesía de Juana recorría un sin fin de paisajes por templos helénicos, lagunas, bosques, estepas, precipicios... Horizontes amigos comunes que perseguíamos todos los que estábamos allí.  

Pablo era otro compañero de "altura". Jugaba con la palabra, hacía juegos malabares. Sus imbricados textos de oraciones y versos convertían sus creaciones en ingeniería poética, difícilmente por mi entendible. Descarrilaba al escucharlos, y me reducía a la mitad. Poemas surrealistas, del que el mismo Dalí hubiera copiado. No alcanzaba a entender lo que escribía a la primera, ni a la segunda, ni en primera fila. ¡Que no!  Y además el brillante y agraciado Pablo lo aderezaba todo con un humor e ironía, que yo tampoco tenía. 

Jesús, el profesor, admiraba la genialidad de Pablo. Diseccionaba sus poemas con mano de experto cirujano hasta hacerlos entendibles,  como quien repara, ajusta y coloca venas y arterias en un corazón, para su buen funcionamiento. Entonces yo sangraba, en una hemorragia interior,  y no tenía manera de taponar la herida. Un mes antes de acabar el curso me despedí de las clases. 

Todo en Pablo era ingenio y agudeza. Generosidad,  además de gran persona. ¿Cómo una mente tan prolija y sobresaliente podía convivir en un mundo tan de baratija y mediocre como el nuestro? !Ah! Por eso estaba ahí: en clase de poesía, me respondía. Porque era un tipo raro sin diagnosticar, como todos los que allí estábamos, de alguna manera. Refugiados. Disidentes sumisos. Marginados por la necedad: trastornados del vacuo vivir cotidiano.  

Los poetas sobreviven y se entienden entre ellos en "los apartes" de las vidas. Cómo hago yo ahora que he cambiado de compañía, de casa, de barrio, de ciudad, del que ya no pega su ombligo a mi espalda porque ya no es mi marido, ni mi hombre, ni mi noche, ni mi día.  Pese a todo seguimos siendo dos: yo y mi soledad de poeta. 

Desde ese lugar donde vivo ahora, en mi recién estrenada vida, tengo la fortuna de contar con gente como Juana, cuya amistad redobla su significado, pues me hace sentir querida y acompañada. Agradezco infinito su amistad, sus acertados consejos con la escritura, y en especial la gran humanidad y cercanía que siempre me demostró. Todo lo de esta persona me nutre.  Me siento muy privilegiada.  

Os dejo tres poemas de su libro BESTIARIO DEL DESEO.

Adentrarse en la poesía de Juana Gallardo es desvelar sutilmente el misterio que habita en cada uno de nosotros: hilanderos, costureros, zurcidores, tejedores de vida. 


AQUÍ ESTOY, ESTA SOY

Poco a poco recobro

a la que he sido.

No a la que he sido en esta vida

o en otras

en las que me cuesta tanto

creer,

sino a la que tejió mi deseo,

a la que, en mi imaginación,

ha vagado,

con el anhelo de ser algún día

algo más que un esbozo.

Aquí estoy, esta soy.

La cobarde y

la que saltó a mil abismos,

la que habló sin cesar

y la más silenciosa.

Soy aquella que,

cuando todo parecía perdido,

logró salvar el amor.

Ahora que la materia pierde

perfiles y formas,

ahora que los ojos impacientes

dejaron de buscar horizontes,

ahora que ya no hay

nada más que el ahora

aquí estoy

esta soy.


EL MIEDO

Te he guardado dentro

como botella

con tapón bien ajustado.

Tienes el sabor a astilla

de las almendras verdes,

su dureza.

y para digerirte he tenido que tragar piedras

igual que los caimanes.

Pero la vida es efímera

como un haz de luz inesperado

y, aunque nosotros, los vivos,

no lo sepamos

nada distingue a un muerto

de otro muerto.

Te dejo aquí, amante vacío

de alcobas clandestinas.

Te dejo con la soledad del vencedor

pues solo los vencidos aprenden

a hacerse compañía.


LA VEJEZ

En cada estación del año

me parece

habitar algo de ella.

No creas que voy a decir

que me convierto

en

tormenta

amapola

ola de mar

hoja seca.

En cada estación

me siento

un poco más vieja

y, como esto de envejecer

cuesta tanto,

me dan ganas de dejarlo todo

y encerrarme en casa a dedicarme

solo a eso:

a hacerme vieja

y a hacerlo bien.

Pero luego entra el sol,

o me da en la calle

una racha de aire fresco

y se me olvidan estas zarandajas.

Me pongo de nuevo

a escuchar al mundo

y a cantar

las canciones

que me llegan de él.

Y se me abren las alas de grulla

y otra vez estoy dispuesta

a viajar donde sea,

a donde el aire me lleve:

sin pensar en nada.

Poesía de Juana Gallardo Diaz

domingo, 31 de diciembre de 2023

LA HORA DE LA MENTIRA



          Recojo de Karmelo Bizcarra estas palabras recordando a los antiguos: que haya verdad en el pensar, belleza en el sentir,  bondad en el hacer,  y añadía: La bondad es una cualidad que pongo en acción cuando ayudo a los demás, pero siempre sin olvidarme de mi, es importante que guarde parte de esa bondad en el trato conmigo mismo. 

    Estos días de Navidad donde la música que suena y casi todo lo que vemos brillar es más mentira que otra cosa, me aplico este principio de bondad, aunque me cueste un esfuerzo, porque estoy con la belleza y la verdad. No se me ocurre otra mejor manera de continuar.  


LOS ADIOSES

Ya no escribes a lo que perdiste

lo que es o pudo haber sido
es a tu piel lo que la escarcha
al pétalo de una flor
una refrescante y caprichosa gota de rocío
que se posa sobre tu recuerdo
sin peso suficiente como para quebrarlo
con la terca insistencia de lo efímero

está asumido

nada de lo que fue
o pudo haber sido
será

ahora escribes
a lo que el tiempo te arrebatará seguro
escribes con el único fin
de anticiparte a las pérdidas que te aguardan

porque la vida es eso
llegar preparado a cada despedida.

Itziar Mínguez Arnáiz
(Fragmento del poema Los Adioses)


Detrás de cada despedida hay un nuevo comienzo. Hay mucha gente muriendo cada día en las consultas médicas, en los despachos de abogados, en las mesas navideñas, en los balcones suicidas, que no lo saben.  Pongamos luz y bondad en ellos, porque un nuevo año comienza cada día.


miércoles, 27 de diciembre de 2023

MI VIDA EN UN TERRÓN DE AZUCAR

 



Estos primeros días de mi separación tengo cerca muchas manos tendidas y brazos abiertos de gente amiga. Corazones sensibles a quienes agradezco infinito el apoyo que me están dando. Familia y amigos que han sabido ponerse en mi lugar. Os quiero a todos y os necesito en estos momentos que siento que mi vida, la que siempre he tenido, se deshace como un terrón de azúcar.

Mis ojos están empañados como los cristales de la casa de mis padres cuando íbamos en Navidad con nuestros hijos pequeños. Ellos siempre nos recibían de la manera más generosa que pueda uno imaginar. Todo les parecía poco para nosotros. Mi madre preparaba ricas comidas y caldos deliciosos que dejaban los cristales entelados, como están mis ojos ahora. Escribo desde esa humedad del cristal. Fuera hace frío y  en estos momentos no veo más que oscuridad. 

Los padres no deberían morir nunca. Es lo más auténtico, incondicional y amoroso  que ha pasado por nuestras vidas. Cuando más los necesitamos y más capacitados estamos para decirles lo que los queremos, ya no están. Ya no hay un número de teléfono donde llamar a la  madre y decirle: mamá me he separado,  y escuchar su voz diciendo: ¡no te preocupes hija, vente a casa, nosotros cuidaremos de ti!.

Hoy soy como la niña huérfana que no encuentra lugar de acogida para su tristeza.  Pero sé que pasará, no sin dejar huella; pasará y lo contaré sin pudor y sin vergüenza como cuento todo lo mío.  Hay demasiado silencio sobre lo que nos preocupa y atormenta. Silencios atronadores creando tumores y perforando entrañas que enferman los cuerpos. Yo no voy a morir de silencios. 

Pero sí me puede la tristeza de estos días, todo está muy reciente. Me consuela encontraros en esos cruces de caminos humanos, donde todos transitamos, y os paráis a mirarme con cariño y comprensión, y me dejáis en el oído palabras bonitas que recibo con agrado. Frases como tiritas que taponan las heridas y el dolor que siento en estos momentos.  

Cuando asumes lo poco importante que eres para el resto del mundo, el alma se deshace de su ropero y empieza a ser ella misma. Voy a emprender un viaje nuevo con ese equipaje ligero.  

Me siento muy cerca de todos vosotros estos días. Me escribís y me abrazáis por WhatsApp y me mandáis besos desde la distancia más remota. Todos me contáis algo sobre este hecho , de diferente manera. Me consoláis y me decís que me queréis, que me admiráis, no importa si son verdades a medias, o mentiras de consuelo, lo acepto todo de corazón, porque conozco los vuestros, a veces tan necesitados como está el mío ahora. Cada día de nuestra existencia todos sufrimos de muchas maneras alguna perdida o rotura por donde sangramos. 

Yo también siento vuestro dolor.  Vuestras tristezas y vuestros duelos son también los míos. Las personas que más se acuerdan de nosotros cuando estamos necesitados de cariño, son las que más nos necesitan.

Me despido de vosotros, con un Hasta Pronto.  Cuando alivie mi dolor, me ocuparé del vuestro, si me dejáis.

Gracias a todos los que me habéis escuchado, aunque algunos no hayáis podido articular  apenas palabras. Os quiero a todos. 

Elena

sábado, 16 de diciembre de 2023

LOS PENSAMIENTOS DE NAVAL RAVIKANT


Naval Ravikant


Tu verdadero currículum, el que de verdad te ha formado y ha hecho de ti lo que hoy realmente eres, no son los méritos académicos ni las medallas que ganaste a la carrera, ni los éxitos obtenidos compitiendo con los adversarios. El auténtico héroe está hecho de caídas, y de fracasos, de noches sin dormir, de precipicios por donde caíste, de humillaciones y de desprecios,  de decepciones y de llanto. Tu verdadero currículum no es más que un catálogo de todo tu sufrimiento. Lo llevas grabado en el rosto. Ahí está la verdad más elocuente de tu identidad.  

Estas palabras, parecidas, que ya las escuché antes por boca del gran poeta Feliz Grande, las leo ahora de manera parecida de Naval Ravikant, un exitoso empresario, filósofo e inversor americano de origen indio que acapara todas las miradas del mundo empresarial y no empresarial, cuyo pensamiento genuino muestra como se genera riqueza y felicidad, no solo de bienes materiales, si no también riquezas relacionadas con el bienestar y el estado de paz. Un cuerpo en forma, una mente en calma y una casa llena de amor te las tienes que ganar día a día.  Ravikant es un pensador, cosa poco corriente, de esos raros ejemplares que aparecen muy de tanto en medio de una sociedad tan charlatana y hueca como la nuestra,  tan de corta y pega. En el libro que os recomiendo, El Almanaque de Naval Ravikant, encontraréis una gran colección  de frases y aforismos, citas de sus Podcasts, Tiktoks,  Tweets cuyo contenido esta lleno de sabios consejos, en un discurso nada habitual. directos y claros: una auténtica joyita. Lo podéis también descargar de manera  gratuita. Os dejo con algunos de sus pensamientos. 


 Creas tu propia suerte, si te quedas en ella el tiempo suficiente.

El poder de hacer y romper hábitos y aprender a hacerlo es muy importante. La gente pasa mucho tiempo haciendo, y poco tiempo pensando en lo que deberían estar haciendo.

Toda la grandeza viene del sufrimiento.

Si hay dos caminos igualmente difíciles, elige el mas  difícil y más doloroso a corto plazo. 

 Nadie puede competir contigo en ser tu mismo.

Gran parte de la vida se basa en qué y en quién te necesita más.

Saber lo poco que importas es muy importante para tu salud mental y tu felicidad.

Tienes que hacer cosas difíciles para darle sentido a tu vida.

Tal vez la felicidad no sea algo que se herede o se elija sino una habilidad muy personal que puede aprenderse, como el acondicionamiento físico o la nutrición. La felicidad es lo que queda cuando eliminas la idea de que falta algo en tu vida.

La felicidad y el amor no son cosas que se encuentran, son decisiones que se toman.

Podemos pedir un montón de cosas, pero lo importante de verdad debes ganártelo.

Si te cuesta mucho decidir, la respuesta es no.


sábado, 2 de diciembre de 2023

PONER EN HORA EL CORAZÓN

 




    Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación, escribió el escritor, poeta y filósofo estadounidense Henry David Thoreau. Yo no diría todas pero sí creo que son muchas. Esta introducción viene a colación para hablaros de lo que mi amiga Carmen y yo, unos años mayor, tenemos entre manos. Nos gustaría reunir un grupo de mujeres mayores de sesenta, que dejaron atrás cargas familiares y responsabilidades laborales y que en la actualidad vivan de manera estable con sus parejas de siempre y se cuestionen sus vidas presentes y futuras: como sacarlas adelante y como mejorarlas,  muchas veces sin ilusión, o con ella, pero sintiendo vacíos existenciales importantes.  Conocer de primera mano que les pasa a otras iguales que nosotras, que proyectos tienen, de que manera son queridas o no. Saber cuan desgastada están sus relaciones de pareja, en el mejor de los casos, en el peor cuanto degradadas o amenazadas. Y lo queremos hacer sin dramas ni denuncias. Sacar la parte de nosotras más auténtica, sacudirnos la sensación de ser puertos abandonados donde nadie llega. 
   Porque tenemos constancia de esa insatisfacción, queremos recoger de sus testimonios las experiencias vividas, sus temores e inseguridades, lo que las hace felices, lo que les preocupa, inquieta y ocupa a esta edad, donde el viaje por la vida se podría decir que es más de regreso. Compartirlo entre nosotras y  abrir caminos no explorados, en forma de pensamientos nuevos, que cuestionen las expectativas sociales que se construyeron en torno a las mujeres de nuestra generación y que de alguna manera marcó a muchas como se marca a las reses. Preguntarnos ¿Qué nos plantea el futuro, si debemos o no reformularlo? a sabiendas de lo que ahora sabemos, que no es poco. 
Las oportunidades motivadoras que la sociedad brinda a este colectivo, son tremendamente pobres y escasas. Por eso es necesario saber de ellas, conocer sus andanzas, si es que quieren ser contadas -muchas, tan ricas como "inconfesables". ¿Qué les ilusiona y apasiona, qué les desespera?, cómo viven en la soledad, tantas veces impuesta. 

    A la pregunta de ¿Y a ti cómo te va? en un primer encuentro, elaboraremos los temas a tratar en los siguientes. Y lo abordaremos sin miedos ni tabúes, de manera valiente y honesta. Destapando el engaño que a menudo se esconde tras la palabra. Apoyándonos las unas en las otras y  como no podía ser de otra manera,  desde el más absoluto respeto y lealtad al grupo.

    Es nuestro propósito dar voz a esa parte de nuestra historia personal, que nos enriquezca a todas. Muchas de estas mujeres -y también muchos hombres-  viven vidas paralelas, consentidas unas, y otras a escondidas.  
Entre esas parejas os sorprendería el número tan importante de relaciones extramatrimoniales que existen, fuera de casa, y las que pactan vivir como compañeros de piso, guardando las apariencias  y cada uno a lo suyo. Incluso las hay de encuentros esporádicos,  fines de semana y vacaciones, donde cada uno vive plácidamente en la casa propia. 
Una persona de mi confianza, que trata con todo tipo de personas, en su consulta, me contaba el caso de un hombre viudo que vivía solo y mantenía relaciones estables, desde hacía tres años, con una mujer que también vivía sola, pero que ahora quería ir a vivir con él. El hombre, en cuestión,  no sabía como decirle que no, amaba su independencia por encima de todo, quería a esa mujer y lo pasaban bien juntos pero se negaba a compartir su espacio. Me contó también el caso de otra que soñaba en ir a ver un espectáculo de chicos Boys y llevarse uno a su casa con el que pasar un buen rato, sin pretensión alguna de querer romper su matrimonio, ni su estabilidad familiar. Y lo de otra mujer de sesenta y cinco años que se había  enamorado de un hombre, como nunca antes lo había estado.  Historias de esas que solo se cuentan al oído y entre iguales. Vidas que necesitan ser escuchadas por otros oídos, para que todos sepamos que se cuece en los sótanos de nuestras vidas. 
¿Se ha convertido tu pareja de siempre en tu compañero de piso? ¿Fuisteis alguna vez amigos? Tenemos mucho que escuchar y que contar...
Conocer la verdad, hablar, conciliar, entender sin señalar, sin que nadie se sienta mal ni culpable, nos enseñará a  llevar una vida más digna.  Hay demasiado engaño y fingimiento a nuestro alrededor. Muchos de los brillos que nos muestran los otros son espejismos o verdades a medias, que son lo mismo que las mentiras. En lo que no se ve ni se cuenta hay mucha más verdad de lo que es. 

    Una cosa si es cierta «en este caso oficial»; España es el país con el índice mayor de parejas rotas, un 61%. Cataluña va en cabeza, le sigue Andalucía. Es evidente que el mundo está de reformas, en muchos aspectos a la deriva. Los cambios son  vertiginosos y abruptos, cada día más. La manera de vivir es otra, el conocimiento nuevo nos cae en cascada, se nos escapa como agua entre las manos. Todo nos empieza a desbordar. Y nosotras en medio de todas esas turbulencias, desconcertantes, buscando asideros, como el caso que me contó Carmen de una amiga: 
Su relación de pareja hacía un año que no iba bien, su marido había dejado de darle besos y atenciones cuando llegaba a casa, no cogía su mano, ni la acariciaba ni le dedicaba ningún gesto de cariño desde que ella había puesto fin a sus relaciones íntimas, después de muchos años de matrimonio. Toda una vida.  Una noche discutieron, ella se fue a dormir a otro cuarto, no pegó ojo en casi toda la noche. Por primera vez le había insinuado a su pareja la conveniencia de tomar caminos diferentes. Él se limitó a decirle que sus vidas se habían desgastado, que era normal, a lo que ella le contestó ¿algo tendremos que hacer, no te parece?. ¿Acaso me dices que he de cambiar? le replicó él ¿o has de hacerlo tú? no, verdad que no, se contestó él mismo, y se  levantó de la butaca donde estaba sentado, con un gesto feo de esos que dicen: déjame en paz, pesada... Su vida en pareja se estaba yendo al traste y el se durmió esa noche como si nada hubiera pasado.  Al levantarse a la mañana siguiente cuando la mujer salía de casa vio una nota sobre la mesa de la cocina, se acerco pensando que era para ella. Por un instante pensó en palabras de disculpa, o algo bonito, quizás  amoroso por su parte. Y la nota decía:
Limones, pan, agua, chocolate, amoniaco...  Efectivamente, era la lista de la compra. Ese fue el pensamiento con el que el marido se levantó a la mañana siguiente de la discusión: con la lista de la compra. Parece el guion de una película de Almodóvar, le dije a mi amiga con sorna. Las dos echamos una pequeña carcajada.
Hay ciertos hombres, como es el caso, que para amar necesitan poner el corazón en hora.  

    La amiga mal querida, no imaginaba el resto de su vida así, muriendo a cachitos, un poquito hoy, otro poquito mañana. La vida de esa persona no estaba en las manos de ese hombre, cierto, pero era él quien la había acompañando durante muchos, muchos años de matrimonio. Estaba claro que la pareja tenían necesidades diferentes. Él de sexo y ella de ternura. 
Tengo un amigo con el que nos reímos a menudo sobre la ocurrencia de que el hombre siempre piensa  "en lo único" . Lo que muchos de ellos no saben es que las mujeres necesitamos ser conquistadas y queridas por algo más que un falo mecánico. El cariño y los cuidados no están reñidos con el sexo: todo lo contrario.
    El sexo nos proporciona gusto y alegría. ¡Bienvenido sea el placer a nuestras vidas!,  a cualquier hora, a cualquier edad, acompañados o a solas.  ¿Cómo?  pues eso es de lo que queremos hablar las mujeres mayores de sesenta, de setenta, de ochenta.  ¿De como vivir el presente con alegría? Quizás la respuesta sea: tú en tu casa y yo en la mía, sin muchos de los timoneros que huyen de los puertos, con la vela izada en su pequeña embarcación,  negando su ternura y su cariño, cuando no son cumplidos sus deseos. 
 
     A todas las mujeres mayores que sufren el abandono y el desamparo de sus parejas les dejo esta frase de Eleanor Roosevelt:
Con cada día llegan nueva fuerza y nuevos pensamientos. Adelante, compañeras, esto no se acaba aquí.

Necesitamos vuestro testimonio, también vuestra visión y opinión. Os estamos esperando.
Gracias a todas. 

Elena Larruy

miércoles, 20 de septiembre de 2023

EL CUERPO COMO ESCUELA DE SALUD

LA RECUPERACIÓN DE MOLI EN ZUHAIZPE Parte 2




El Post de hoy cuenta la conversación que tuve con Moli a su salida del Centro de Salud Zuhaizpe, donde estuvo internada el pasado mes de Julio, para tratar de curarse de un cáncer de mama. Os hablé de ella aquí  Medicina con alma.


Unas fechas después del diagnóstico acudió a su cita con la cirujana. Fue recibida por un equipo médico que le explicó el detalle de su enfermedad y el programa a seguir con los tratamientos recomendados. Me contó que le hablaron en términos profesionales, de manera directa, aséptica y sin paliativos. Moli estaba asustada y temerosa nunca imaginó encontrarse en esa situación; debía someterse a quimioterapia, extirpación de la mama y radioterapia; así se lo expusieron. Tenía dos tumores en el pecho derecho, que se ramificaban por la axila en forma de ganglios: el mayor de algo más de cuatro centímetros. En esos momentos no cruzaron con ella palabra alguna de aliento. Nadie le preguntó como se sentía, nadie mostró calor humano o comprensión que la hiciera sentir mejor. Le dieron quince días para decidirse. Quince días de temores e incertezas, Moli se devanaba la cabeza pensando lo peor, por un lado, por el otro, buscando respuestas. En ese tiempo la llamaron varias veces para saber si ya se había decidido; debería firmar las autorizaciones pertinentes para poder entrar en las sesiones del programa propuesto. Pero ella no estaba preparada, ni se había decidido, tampoco se rendía a la evidencia de los hechos que le mostraban. Debía saber cuál era el camino a seguir pero de lo único que estaba segura, era de no querer dañar su cuerpo más de lo que ya estaba. Pensaba en las posibles consecuencias... En los efectos secundarios de tratamientos tan agresivos. Sentía que debía haber otra maneras de curarse. Le pidió ayuda al universo, que le diera respuestas, señales claras para tomar decisiones acertadas: y este le respondió.

¿Serán robots? me pregunté, mientras escuchaba las explicaciones que Moli me daba de como había sido atendida por los médicos en su primera cita. No. No eran máquinas, solo eran médicos que dejaban su alma en casa cuando iban a trabajar, porque así lo instruían sus protocolos de actuación. Días más tarde escuché el relato de otra persona cercana con el mismo diagnóstico cuya atención recibida me contó fue amorosa, compasiva y responsable, la oncóloga que la atendía le había transmitido confianza y seguridad. La que Moli hubiese deseado. Por fortuna no todos los médicos actúan de la misma manera descorazonada.

Moli me contó que salió de esa consulta completamente desconcertada.

Fue su marido, ─la persona que siempre estuvo a su lado─, quien se acordó de un nombre: Karmelo Bizcarra. Lo había oído en alguna ocasión y se puso a buscar información útil. Cuando la encontró, se sentaron los dos a escuchar lo que este hombre médico, que practicaba la medicina antroposófica, integrativa y humana, tenía que contarles. Desde el primer momento les atrajo el carácter humano de la persona, la manera que tenía de abordar la enfermedad, y su larga experiencia como médico. Entendía el cuerpo como un ente saludable, cuando enfermaba debía tratarse de manera trimembrada, decía: atendiendo por igual cuerpo, mente y espíritu. Todo está intercomunicado, no se puede desatender ningún aspecto. Él y el equipo de profesionales con los que trabajaba, sabían como devolver la salud al cuerpo del paciente, como conducir y tratar a una persona enferma para que recuperara su estado natural de salud y bienestar. Les gustó. Les dio confianza. Moli sonrió. Todo encajaba en su manera de pensar, en la manera de entender la vida de ella y de su marido.




Cuando tuvo claro que quería confiar en este médico contactó con el centro de salud de Zuhaizpe, en Navarra. La atendieron de manera personalizada, respondiendo a todas sus dudas. Le mostraron gran humanidad en el trato y un profundo respeto hacia el cuerpo; demostraban saber como cuidarlo.

«Un médico que cura, también se cura a sí mismo dice el Dr. Karmelo Bizcarra, ─ayuda al niño indigente que todos llevamos dentro─. Se vive ayudando a vivir a los otros. Los seres humanos no solo vivimos, también convivimos». Un paciente necesita ser consolado, acogido, escuchado... el estado emocional de un paciente es determinante en la recuperación de un enfermo.

Durante el largo mes que Moli estuvo internada en Zuhaizpe, no tuve contacto con ella, sabía por la familia que todo iba bien. Cuando la llamé, a finales de agosto para saber como estaba y preguntarle cómo había ido, me encontré una persona entusiasta, llena de vida. Confiada. Una persona que podía pensar con claridad, que había entendido el porqué de su enfermedad. Que había recuperado la energía perdida y que ahora era capaz de cuidar de si misma como merecía.

─ He recibido un trato estupendo por parte de todos, Elena. Eran gente cercana, muy profesionales. Se respiraba un ambiente familiar. Estaba muy controlada. Me escuchaban, me sentía acompañada.

Moli volvía pletórica, alegre. Retomaba su vida con muchas ganas de hacer cosas, de cambiar conductas. Había pasado casi un mes desde que dejó el centro, entre medio había estado quince días de vacaciones con su familia en un país extranjero.

─¿Cómo estás Moli, cómo te encuentras ahora? le pregunté ─Bien, me encuentro bien: contenta, muy satisfecha con este momento de mi vida, con todo lo que estoy viviendo. Dando gracias al universo por esta enfermedad; la necesitaba para saber dónde me estaba equivocando. No lo veía. He tenido que pasar por este trauma para despertar. Me costó, pero ahora lo sé, Elena. Sé que lo voy a superar. Está en mi mano.

─ Cuéntame, ¿cómo ha ido tu experiencia en Zuhaizpe?, lo quiero saber todo. ─No sé ni por donde empezar. ¡Tengo tanto que contar!. Lo primero que hice cuando supe que quería ser tratada por el equipo del Dr. Karmelo Bizcarra, fue levantar el teléfono para hablar con alguien que me explicara. Cómo ya te dije me atendieron muy amablemente y me dieron todas las explicaciones. Mi intención era estar quince días, pero me aconsejaron estar más tiempo, dada la gravedad, y así lo hice. Estuve cuatro semanas.

─ ¿Te has hecho nuevas exploraciones clínicas y analíticas, para valorar tu estado actual?. Me apresuré a preguntar. ─No, me respondió. Ten en cuenta que ha habido cambios fisiológicos y bioquímicos muy importantes en mi cuerpo durante estos días, que alteran los parámetros medibles de una analítica. Me aconsejaron dejar pasar un tiempo para nuevas revisiones. Piensa que he estado tres semanas en completo ayuno, ingiriendo solo agua. Me haré las pruebas en cinco, seis meses, siguiendo sus indicaciones. Ahora me encuentro muy bien. El tumor grande se ha rebajado ostensiblemente. Siento como mi cuerpo se recupera. Soy otra persona, con mucha más energía.

─ En Zuhaizpe hay un gran equipo médico de profesionales. El seguimiento del ayuno dirigido y de todo el proceso de recuperación ha sido diario y constante. Allí se ocupan del bienestar general de todos los residentes, en todo momento. Lo escuchan y atienden sus necesidades.

─ Cuando llevaba varios días sin ingerir ningún alimento mas que agua, empecé a sentir la lógica debilidad del cuerpo. En esas tres semanas perdí diez kilos. No tenía muchas ganas de entretenimientos ni de participar en talleres que ponían a nuestra disposición. Tampoco tenía hambre. Me quise obligar a estar más activa, pero luego dije: no, eso era antes, ahora escucho mi cuerpo, y este me está pidiendo que descanse, y así lo hice. Me levantaba a las once de la mañana y bajaba a las revisiones diarias, mas tarde a las charlas del mediodía, donde compartíamos experiencias con otros residentes. Reíamos y llorábamos juntos, cada uno contando su historia, siempre de manera voluntaria. Fueron encuentros muy enriquecedores.




─ Durante la jornada daba largos paseos por los jardines y los bonitos entornos que que hay allí: todo está muy cuidado; podíamos tomar el sol en la piscina, bañarnos, ir al jacuzzi, participar en actividades varias que nos ayudaban a pasar el tiempo de manera agradable y distraída lejos de casa.

─ El trato por parte de todo el personal de Zuhaizpe, como te he dicho, era siempre cercano, respetuoso y humano. Todo hacía que te sintieras bien. ¡Tienes que ir algún día, Elena!, es el lugar ideal donde armonizar tu vida cuando pierdes la salud. Se respira de otra manera. Se vive en paz, el aire no está contaminado, en ningún sentido. Uno regresa distinto cuando ha pasado por el Centro. Allí va todo tipo de personas: con problemas de estrés, ansiedad, de enfermedades crónicas, cualquier trastorno que desequilibra el cuerpo y lo enferma. En Zuhaizpe te dan luz.

─ Julio, el jefe de cocina del Centro -Julio Arroyo- es experto en agricultura Biodinámica. Un tipo encantador que nos daba charlas de cocina y alimentación. Nos enseñaba cómo comer de manera sana y natural. Era además especialista en transformados lácteos, panadería y pastelería ecológica. Nos dio muchas explicaciones sobre la manera de cocinar los alimentos y cómo condimentarlos. La comida es fuente de salud, insistía. Hay que comer poco y de manera saludable. Tendrías que ver lo delgados y sanos que están todos los que trabajan allí. La mayoría son veganos, toman muchos jugos de frutas y verduras, se les ve muy vitales.

»De una tercera parte de lo que comemos se beneficia el cuerpo, de las otras dos partes el médico»
Esta es una inscripción recogida en una antigua pirámide egipcia. Comemos en exceso, no tengo la menor duda. De manera inadecuada: también, con alimentos procesados, manipulados, cada vez más degradados y alterados orgánica y genéticamente. Todo da lugar a enfermedades por todos conocidas, y otras nuevas que no dejan de aparecer. Cada día es mayor el número de personas que tienen alergias a algún tipo de alimento. No es natural.




Moli me contó como había aprendido a hacer salsa de tomate (falsa salsa de tomate) sin tomate, pues el tomate tenía un componente ácido que no le convenía a su cuerpo. Le enseñaron a condimentar y potenciar los sabores con especias y hierbas aromáticas. Julio y Karmelo habían escrito conjuntamente Comer en Color, un libro lleno de recetas veganas, sabrosas y fáciles de cocinar. ─Cómpratelo, te gustará.

─ Una de las tardes pasó a darnos una charla Juan Carlos, no sé el apellido. Este señor era experto en nutrientes y complementos alimenticios. Nos dio abundante información muy útil y buena. Lo pude abordar en un aparte antes de que se fuera y le pedí consejo sobre lo que me recomendaba tomar. Me aconsejó, como gran conocedor que era, unas gotas y cápsulas que debía estar tomando durante año y medio para fortalecer mi sistema inmune y complementar los déficits y carencias de nutrientes que mi cuerpo necesitaba. Casi todo procedía de plantas y cultivos biológicos, extraídos de la naturaleza con métodos tradicionales naturales. Nos contó que en su empresa trataban los productos y los procesos con el máximo respeto a la naturaleza y a las personas a las que iban destinados. Su charla me dejó gratamente impresionada.




─ El Dr. Karmelo Vizcarra hacía mi seguimiento personal, pasaba consulta con él. Cuando faltaban pocos días para que me dieran el alta, exploró mi tumor y pudimos comprobar que se había reducido mucho. Me hizo las recomendaciones oportunas de como debía cuidarme al salir de allí; aspectos como la alimentación, el ejercicio, la respiración… me aconsejó el ayuno intermitente.

─ Cuando pasaron las tres semanas de ayuno el primer alimento que me dieron fue un caldito vegetal que apenas podía tragar; me costó unos veinte minutos. Mi garganta se había cerrado. Al día siguiente, lo mismo con un jugo de frutas y así hasta ingerir algún hervido vegetal. Poco a poco la cosa se fue normalizando. Ahora a mi salida, debía permanecer otras tres semanas alimentándome a base de jugos y verduras crudas y vaporizadas. Salí con una idea muy clara de lo que podía comer y de lo que no me convenía. Debía evitar al máximo carnes y pescados, y si lo hacía: en pequeñas cantidades, y siempre productos con etiqueta ecológica o antroposófica, ─cosa que desconocía que existiera─ cuya etiqueta también estaba homologada. Y así lo hice, no fue fácil porque coincidió que a mi salida estuve de vacaciones con mi familia en un país extranjero. Era un viaje que habíamos programado con mucha antelación. Allí me costaba encontrar los alimentos recomendados, pues se comía de manera muy diferente, pero con ayuda de todos conseguí alimentarme de forma saludable y conveniente, cumpliendo las recomendaciones recibidas.

─ Se me pasó decirte que durante el internamiento me hicieron dos limpiezas de colon. ¡No quieras ver lo que salió!, sobre todo en la segunda. Es una higiene necesaria, altamente recomendada. Las paredes de los intestinos son como cañerías, están llenas de microorganismos y bacterias, no todas buenas, se adhieren sustancias nocivas que se han de limpiar, pues da lugar a muchas infecciones, inflamaciones y trastornos digestivos entre otros. Todos deberíamos hacernos una limpieza cada seis meses.

En un momento dado de la conversación Molí me preguntó. ─¿Tú quién crees que tiene más posibilidades de curarse, el paciente que se trata con quimio, con radio, o con la medicina natural con la que he sido yo tratada? ─ Con medicina natural, respondí sin pensarlo. ─ No, respondió ella. Se cura el que se ha tratado con lo que él cree que lo va a curar. ─Le respondí: caí en la pregunta trampa. Efectivamente: lo sabía, no solo porque se lo había escuchado al Dr. Karmelo, intuitivamente lo he sabido siempre. El que tiene miedo a ser tratado de otra manera distinta a como él cree que es mejor, a como siempre ha pensado o le han contado, tiene pocas posibilidades de curarse o las que tiene se reducen sustancialmente. La creencia y la fe tienen mucho poder en nuestra mente. Pero lo que muchos desconocen o no contemplan, es que el cuerpo tiene mecanismos naturales biológicos para curarse solo, si no lo impedimos, cosa que hacemos con bastante frecuencia. El médico es el especialista conductor que guía al paciente, le da la mano. Pero es el paciente el que debe aprender a escuchar y atender las necesidades de su cuerpo. Este siempre le aconseja lo mejor. Si la persona no lo escucha, si se deja llevar solo por lo que oye afuera, las posibilidades de éxito se reducen o fracasan. Siempre hay que estar con el cuerpo en permanente estado de escucha y hacerlo sin miedo.

─ Me fui tranquila, Elena. Como te dije al principio. Ahora sigo con el curso de sanación que inicié unos meses antes de mi enfermedad, me está ayudando mucho a conocer el origen de todo lo que me ha sucedido. Primero lo hice online, luego tuve oportunidad de hacerlo presencial. Este curso me permite reforzar mi trabajo de sanación, me ha dado herramientas y muchas claves. Ahora lo continuo. Todo trabajo es poco.



─ La vida no para de enseñarnos cosas cada día, Moli. Esto es una escuela, yo tengo un lema: »aquí estamos para aprender y para gozar», cuando no estamos gozando estamos haciendo las cosas mal, por lo tanto no queda otra que seguir aprendiendo.

─ Ya ves, a mí no querer aprender me costó una enfermedad como esta. Ahora sí lo sé.

─ Hay tantas cosas que quiero seguir escuchando de tu experiencia, Moli. ¿Te parece que nos veamos a la vuelta del verano?

─ Sí claro, te lo iba a proponer. Nos llamamos hacia mediados de Septiembre y nos juntamos un día para seguir hablando.

─ Me parece estupendo. Tu testimonio tiene mucho valor para personas que estén pasando por lo mismo que tú.

 ─ Claro que sí, nos llamamos en septiembre, Moli. Hasta pront☺. Cuídate mucho.



Del dolor al amor y la salud | Una experiencia personal



domingo, 27 de agosto de 2023

Entrantes de verano con Miscelaneas





Una de las cosas buenas que tiene mi ciudad en verano, cuando las temperaturas son compasivas, es poder pasear por sus calles vacías, o semi vacías de gente: sin ruidos, sin tráfico, sin prisas. El centro es diferente, recibe muchos turistas, a veces demasiados. En los barrios, sin embargo,  sus pequeñas arterias se trasforman, cambian su pulso; el bombeo del vivir cotidiano fluye en movimientos más lentos. En las persianas de los establecimientos cuelgan cartelitos con letreros que dicen: volvemos el 27, no estamos. Los desconchados con humedades en las paredes son más evidentes, lo mismo que nuestros cuerpos semi desnudos, despojados de ropa:  muestra de nosotros lo más auténtico y vulnerable; más frescos, con menos envolturas engañosas.

   Disfruto de los paseos matutinos cuando me acerco al mercado y me cruzo por el camino con los perros que tiran de la correa de sus amos, a los que han sacado de la cama. La mirada del descontento se activa cuando veo en las esquinas y paredes las meadas, el líquido amarillo discurriendo por las aceras,  pequeños ríos y afluentes que he de ir sorteando. A veces vuelvo a casa con salpicaduras en los bajos del pantalón, otras en los tobillos. No queda otra que fastidiarse con J, que dice mi amigo J.A., y esperar a Septiembre a ver si Jaume Collboni, el nuevo alcalde de mi ciudad, Barcelona «hace llover el milagro» que limpie de una vez  nuestras calles de suciedad y de meadas.
 
  En todos los Septiembres hay despedidas y esperanzas.  Es el mes de los reinicios y los comienzos, de volver a retomar los trabajos y las rutinas, de activar las pilas y ponerse la coraza para salir a pelear con la vida, con el jefe, con la competencia ─nos enseñaron a combatir más  que a colaborar, (para desgracia de todos)─. Es el momento de buscar ideas, de encontrar soluciones, de construir estructuras nuevas y servicios que solucionen el problema. Necesitamos a las mascotas en nuestras vidas, cumplen una función social de primera: acompañan, dan cobertura a los ancianos, a los niños, a la gente sola que necesita cariño...  Rompa barreras, si hay que derribar esquinas para que dejen de mearse los perros: se derriban Sr. Collboni. Para obtener resultados distintos, hay que hacer las cosas de diferente manera,  poner intención y ganas, esfuerzo, voluntad y compromiso. Por favor denos pronto buenas noticias. Septiembre está al caer, y se acaba muy pronto.     

  Lo que también finaliza en Septiembre, según las estadísticas, son las convivencias de pareja,  es el mes de más demanda. ¿El motivo? los roces y fricciones por una mayor convivencia vacacional. ¡Ay el amor de las parejas! -romántico, aclaro- que poco se sostiene con el tiempo. El amor romántico no existe, lo dice la escritora Espido Freire, premio Planeta 1999. «El amor romántico en las parejas es una falacia la mayoría de veces, pues las relaciones están más basadas en el interés y el cariño ─por supuesto─ que en el amor auténtico». Explica como a la vuelta de una vida, cuando desaparecen los padres, los hijos se van de casa; cuando se acaba el trabajo, o te separas de la pareja de siempre, como Elena la protagonista de su novela De la Melancolía, el mundo se te viene abajo.  En su caso es abandonada por el marido después de veinte años de matrimonio y le obliga a  volver a empezar, a reinventarse como persona, a construir otro modo de amar, para seguir viviendo. Y lo hace sin  dramatismos:
Bendice tu destino, cumple con aquello que has venido a hacer, que dicen los estoicos.
Y como el drama de ciertas soledades me motiva, recojo la opinión desafiante de otro escritor que admiro, cuya lengua es tan afilada como atinada, Arturo Pérez Reverte. Dice que las mujeres inteligentes a partir de los cuarenta años viven solas, "incluso las casadas y felices" lo están. Ahí lo dejo mujeres. ¿Os sentís reconocidas? ¿Acompañadas en vuestra convivencia? ¿Amadas de verdad?

  La poda en la escritura como en la jardinería ─y el silencio a veces prudente─ es de vital importancia, hacerlo cuando toca también. Ahora es el momento de pasar las tijeras para que brotes nuevos traigan pensamientos renovados y crezcan de manera armónica en sus ramas. De paso le hago un favor a Carmen que me lee en varias veces,  porque dice que mis textos son muy largos, y no le quito razón, aunque me derramo y desparramo de muchas maneras no voy con la corriente. Me gustan los descansillos, las entrelíneas, los remansos, los paréntesis donde detenerme y pararme a pensar. Sentarme a la fresca en verano  en los márgenes del tiempo y el espacio. 
Mi escritura es lenta y meditada. Centrífuga. Observadora. Miscelánea: lleva mi nombre. Me gusta tomar apuntes desde las cornisas de la vida, ampliar la visión general que tengo del mundo y de las personas, para luego llegar aquí y contarlo. 

   A menudo la mente se nos distrae con tanta información como le llega. Nos pasa a todos. Se mueve como pollo sin cabeza en una nube. De ahí la importancia que la  meditación tiene en nuestras vidas. Ahora dicen practicarla todos los modernos recién llegados a la jaula, donde andamos todos metidos. Se erigen en iconos de la moda y las tendencias y discursean con inconsistencias de espuma. Creadores de contenido, de pensamientos subvencionados, robados y subrogados a los de la misma condición. Embajadores de fruslerías en un país rendido a la incultura y las  bagatelas.   

   Tengo varios libros entre manos este verano, alguno en la espera de que llegue el momento,  como el que sabe que tiene un rico postre en la nevera y aguarda para más tarde el delicioso bocado.  Empecé a leer tarde, no puedo recuperar ese tiempo. No importa, lo que sí me importa es elegir bien las lecturas y las escuchas. En un pasado me interesaron las biografías, los libros de autoayuda, los que contaban lo que a mi me pasaba y cómo era. No soy lectora de novela, hay muy pocas historias que despierten mi atención, ─en parte porque he leído poco─ me considero culturalmente bastante ignorante. Lo que sí me gusta, es ver con que psicología abordan los autores los personajes y sus tramas. Disfruto leyendo  ensayos de buenos autores, me sorprende  la cantidad de argentinos que lo escriben, aprendo mucho de ellos.  No soporto la paja y la hojarasca de la narrativa, y cada día menos de las personas.  Me entretienen los Haykus, me justa jugar con la métrica de sus tres versos 7/5/7 y el logro y la atmósfera que consiguen de sus poemas. Los aforismos son mi debilidad, siempre tengo a mano los de Benjamín Prado:  todos de geniales para arriba. Él y Sabina son viejos amigos,  componen juntos desde hace muchos años. Son únicos, saben como construir frases cortas, recrearlas con ingenio y agudeza, con sensibilidad de artista y decir mucho. Contaban la anécdota que alguna vez son tan tercos y cabezones cuando escriben sus letras que discuten por una coma, se pueden pasar dos días sin hablar, con portazo incluido, defendiendo cada uno su postura. 


   Y para acabar cierro esta miscelánea con un postre poético delicioso. Un poema de mi amiga Juana Gallardo, de su libro recién publicado Bestiario del Deseo.  La buena poesía, como la de Juana, es néctar para el alma. No todos gustan de ese fruto delicado y reparador. No es nada extraño, en temas de cultura nos tienen a dieta de mortadela y refritos grasos, procesados por el televisor.  
Para los que os quedéis a leerla sin prisas, alejados de cualquier atención negativa: recrearos en cada verso, ─como el que mira sin ver─ sin pensar en nada. Todo a nuestro alrededor se apacigua y se vuelve manso y aquietado.
Que nada le reste pureza. Conectaros con la inocencia del momento en la naturaleza. Seamos la cebra joven o el cervatillo asustado que busca como cruzar a la otra orilla. Confía. Esto también es meditar.

   Cuando se lee poesía como cuando se observa un cuadro,  no importa tanto lo lo que el autor nos cuenta como la sensación que trasmite en cada uno de nosotros; puede o no coincidir. No estamos ante una prueba de conocimiento, ni queramos atrapar la figura, el sujeto... todo es más sutil. Es un sentimiento que se acoge, sin quererlo retener, sin pretender convertirlo en materia de estudio. Eso es otra cosa.
Tenemos necesidad de esponjar el alma, de hacernos más sensitivos. Mostrarnos más humanos. Aflojar los nudos y los ruidos exteriores. Imaginad por un momento ser el cervatillo que acaba de nacer y se enfrenta a la vida como nosotros mismos lo hacemos cada Septiembre.  


Elena Larruy



Como un potrillo de cebra

que ve el reflejo del agua

por primera vez,

sabrás que tienes que cruzar el rio.

Al perder el envoltorio del tiempo

perderás la cáscara de las palabras:

huérfana prudente amante torpe

acacia triste y corazón de ciervo

no querrán decir nada.

Tu vida no quedará

como libro olvidado

si supiste devolver

lo que de ella te vino.

Llegar será un deseo,

igual que deseamos

la voz de nuestra madre.



viernes, 21 de julio de 2023

AMIGOS DEL ALMA




    Una de las cosas buenas del verano, son los momentos de cariño y amistad que compartimos con los amigos que queremos y nos importan, las largas charlas de sobremesa frente al mar -después de  un exquisito arroz caldoso de cangrejo-,  o mientras nos damos un baño o un paseo. Ayer fue uno de esos días entrañables de amistad con M.Dolors y José Ángel, nos invitaron a su casa de vacaciones, fue un día muy agradable en su compañía; cuando estamos con ellos es como estar en casa.  Por la noche cuando volvimos a la nuestra, recordé esta canción: A mis amigos, del gran Alberto Cortez,  que yo escuchaba en mi juventud, junto a Castillos en el aire, cientos y cientos de veces. Os dejo su letra porque describe con acierto y mucho tino lo que es la amistad y lo que son los amigos. Esa cosa entrañable que te envuelve con su abrazo y te llena de atenciones y de ternura, y ese frágil barco de papel, que a veces parece que es  y  que ninguna tempestad tumba; las negligencias, los olvidos, la vanidad y las dudas... todo se olvida cuando estas en el amigo y el amigo está contigo. 
    Cuando nos hacemos mayores, los amigos van desapareciendo de nuestras vidas, nos abandonan,  unos porque les ha llegado la hora, otros porque se retiran para un vivir más recogido. Hace unos días escuché decir por boca del Doctor Karmelo Bizcarra, que conoce mucha gente que muere joven y los entierran a los noventa. La amistad también es imperfeta, yo misma he fallado, como fallaron conmigo, lo se, pero sigo queriendo al amigo que ya no está conmigo: me acuerdo ahora de tres nombres de amigas, a las que sigo evocando y queriendo con la misma intensidad, porque las quise de verdad y amo su recuerdo. 

Por todos vosotros: los amigos, por los que estáis, viejos y nuevos, por los que se fueron, y por los que vendrán y sigo esperando con los brazos abiertos.

A MIS AMIGOS 

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo,
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme mis espinas más agudas,
los arrebatos del humor, la negligencia
las vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel.
¡un corazón!
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra,
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama,
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.

Alberto Cortéz








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