viernes, 18 de agosto de 2017

BARCELONA ESTÁ DE LUTO


Helene Schjerfbeck

Cruel y terrible atentado terrorista sufrido ayer en mi ciudad. No habían transcurrido ni veinticuatro horas que  yo misma paseaba con mi familia por ese escenario de horror del Raval y Las Ramblas Barcelonesas, contemplando a los turistas en sandalias y  pantalón corto, con sus cuerpos bronceados, en su mayoría italianos y franceses, por lo que pude apreciar. Caminaban por el casco antiguo, como se camina a las cinco de la tarde un 17 de agosto, cuando te has levantado de comer en una terraza y te sientes a gusto, porque nada te angustia ni te aprieta, porque estás con la familia, los amigos, y las altas temperaturas y la humedad a la que  estamos acostumbrados ese día son especialmente agradables y porque además son horas en que muchos vecinos de Barcelona se levantan de su siesta y salen a la heladería a tomar helados y horchatas, y otros como me acaban de contar unos amigos salen de compras por la ciudad con sus nietos mientras sus padres trabajan, también porque el bebé que llevas en el carro se acaba de dormir plácidamente con sus piernas desnuditas y sientes que esa ciudad amiga y pacífica te acoge, y caminas Ramblas abajo sin pensar que a tu vida y a la de otros doce -por ahora-  les queda nada, y que otras quince se debatirán entre la vida y la muerte, y así hasta un centenar de personas que sufrirán la agresión y la barbarie injustificada  de unos incalificables suicidas que en nombre de una falsa fe, un dios falso y unas falsas y destructoras creencias actúan atropellando y mutilando vidas. 
Hoy Barcelona ha amanecido silenciosa y conmovida, todos los barceloneses estamos de luto. Nos unimos al dolor de esas gentes y al de sus familias, deseando con todas nuestras fuerzas que sus vidas, las que luchan por sobrevivir y las de todos los afectados se pongan todas a salvo y que definitivamente se acabe con la crueldad de estos actos.
Elena Larruy

jueves, 17 de agosto de 2017

PARA TODOS TIENE LA NADA UNA MIRADA

Será porque atravieso un tiempo exiliada del mundo que ha llegado a mi casa la lectura de El oficio de vivir de Cesare Pavese, y como leí en cierta ocasión, esto siempre trae consecuencias. Será por esa misma sensibilidad de sentirme diferente, de poseer una conciencia honda que se sabe conocedora inconsciente de un complejísimo universo de vida y de nada, que me apabulla y  me transciende, que me eleva y me hunde (...) será por eso que salen a mi encuentro sus versos y el espejo de su cara.
Elena







Deberé dejar de jactarme de que soy incapaz de sentimientos comunes (placer de la fiesta, alegría de la muchedumbre, afectos familiares, etc.). Soy incapaz, en cambio, de sentimientos excepcionales (la soledad y el dominio) y si no tengo mucho éxito con los comunes es porque una ingenua pretensión a los otros me ha corroído el sistema de reflejos, que tenía normalísimo.

En general uno se contenta con ser incapaz de los comunes, y se cree que eso significa «ser capaz de los otros». 

Análogamente, se puede ser incapaz de escribir una tontería e incapaz de escribir una cosa genial. Una incapacidad no postula la otra capacidad, y viceversa. 

Se odia lo que se teme, es decir, lo que se puede ser, lo que se siente ser en parte. Nos odiamos a nosotros mismos. Las cualidades más interesantes y fértiles de cada uno son esas que cada uno odia más en sí y en los otros. Porque en el «odio» está todo: amor, envidia, ignorancia, misterio y ansia de conocer y poseer. El odio hace sufrir. Vencer el odio es dar un paso hacia el conocimiento y dominio de sí, es « justificarse» y por lo tanto dejar de sufrir.

Sufrir es siempre culpa nuestra.
Cesare Pavese, el exiliado de la vida







.

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

esta muerte que nos acompaña

desde el alba a la noche, insomne,

sorda, como un viejo remordimiento

o un absurdo defecto. Tus ojos

serán una palabra inútil,

un grito callado, un silencio.

Así los ves cada mañana

cuando sola te inclinas

ante el espejo. Oh, amada esperanza,

aquel día sabremos, también,

que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

Será como dejar un vicio,

como ver en el espejo

asomar un rostro muerto,

como escuchar un labio ya cerrado.

Mudos, descenderemos al abismo..[...]



Las sombras se han unido. Hace un buen rato que todas están dentro de la noche. Se acabó su individualidad, ahora forman un ente compacto y sin perfiles. La oscuridad ya no tiene más fisuras que las que le infiere la luz de las farolas en la calle.


jueves, 10 de agosto de 2017

SIN CARGA NI DESTINO

Vivir una vida desapasionada y culta, al socaire de las ideas, leyendo, soñando, y pensando en escribir, una vida suficientemente lenta como para estar siempre al borde del tedio, lo bastante meditada como para no caer nunca en él. Vivir esa vida alejado de las emociones y de los pensamientos, apenas en el pensamiento de las emociones y en la emoción de os pensamientos. Quedarse plantado al sol, dorándose, como un oscuro lago rodeado de flores. Tener, en la sombra, aquella nobleza de la individualidad que consiste en no exigirle nada a la vida. Ser, en el agitarse de los mundos, como una polvareda de flores a la que un viento desconocido eleva en el aire de la tarde y que el torpor del anochecer deposita al azar en cualquier sitio, indistinto en medio de formas más amplias. Ser esto con un conocimiento seguro, sin alegría ni tristeza, agradeciendo al sol su fulgor  a las estrellas su lejanía. No ser más, no tener más, no querer más... La música del hambriento, la canción del ciego, la reliquia del transeúnte desconocido, las idas y venidas en el desierto del camello sin carga ni destino...


Nada me satisface, nada me consuela, todo -haya existido o no- me sacia. No quiero tener alma y no quiero renunciar a ella. Deseo lo que no deseo y renuncio a lo que no poseo. No puedo ser nada ni todo: soy el puente de paso entre lo que no tengo y lo que no quiero.



Fernando Pessoa
Libro del desasosiego
Un día en la (no) vida de Bernardo Soares
Antología, introducción y traducción de Luis Morales

martes, 8 de agosto de 2017

QUEJARSE EN VOZ BAJA




A MANO AMADA,

Cuando la noche impone su costumbre de insomnio,
y convierte
 cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
                                                       otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
                                                 me reclaman.

Reconozco los rostros. 
                                                            No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver más hondo
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
                                                la memoria.

Ángel Gonzalez



Larga y prematuramente adiestrado en el ejercicio de la paciencia y en la cuidadosa restauración de ilusiones sistemáticamente pisoteadas, me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros, y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo poesía fue, antes que por otras razones, para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero acto de vivir. 

Palabra sobre palabra
A.Gonzalez

miércoles, 2 de agosto de 2017

MOVER EL CORAZÓN





Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.

Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.

Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos

Amalia Bautista




"Vivo sola, no preocuparos, siempre estoy en buena compañía"

Gloria Fuertes


"En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres."

lunes, 31 de julio de 2017

ENTREACTO





CLAUSURA


Estoy encerrada en la cuna, no sé
cuántos años tengo. Estoy encerrada en este
despacho, no sé qué hora es. Encerrada
en un somnífero, ya sin preguntas.
Encerrada en un nombre propio -¿quién me invoca,
quién me convoca?-. Encerrada en un planeta
invisible a la lente del telescopio.
Encerrada en un árbol genealógico,
las raíces podridas por un exceso de agua
en los ojos. Encerrada en las cuarenta y cinco
velas del pastel. Encerrada en un saco,
el oxígeno siempre insuficiente,
escaso como las respuestas con sentido.
Encerrada en una caja de zapatos
-de cuando en cuando, una mano piadosa
deja caer cuatro hojas de morera
para hacerme feliz-. Encerrada en mi propio
encierro, en las piedras con las que levanto
la sombra del muro, en la boca y la saliva
que no doy, en esta voz que rueda
paladar adentro, menguando sin prisa,
concentrada, concéntrica, constante.
Como un universo en regresión.



Gemma Gorga

lunes, 10 de julio de 2017

VIVO Y CREO

Alfredo Roldan



Poema de Laura Llasan

Apuntes de fe

creo en lo que se mueve detrás de la aspereza
en la instancia agotada de una promesa rota
creo en la inmediatez
creo en las despedidas
en los cuerpos vencidos por el peso de la parte que falta
creo en la vanidad
creo en lo efímero
en la trinchera que construye la noche con las piedras del día
creo en los pactos del azar
en la brutalidad de los sentidos
en esa dentellada que sufren los cimientos cada nueva estación
yo pego inútilmente la espalda a la pared
vivo en esa cornisa
tarde o temprano me romperé los dientes sin el menor estilo
sé predecir esa obviedad
creo en la conveniencia de recapitular
en la esforzada dignidad que me asiste
en los favores del instinto
más que en ninguna cosa

miércoles, 5 de julio de 2017

SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ES INJUSTO

Nos cuenta Blanca Varela en una de las pocas entrevistas que concedió ya de mayor, que hubo una vez en que un sacerdote le negó la absolución por negarse a seguir leyendo a Emilio Zola. El cura en cuestión la obligó a elegir, y ella no dudó: se alejó de la iglesia y la abandonó definitivamente cuando perdió a su hijo Lorenzo, a la edad en que un hijo debe vivir y recorrer el largo camino de la vida, y sobre todo sobrevivir a sus padres.




Con su intenso dolor de madre se preguntaba porqué ese empeño de Dios en arrebatar lo más hermoso de su vida. No sabemos si Dios le respondió, pero si conocemos lo que en un poema dejó escrito de esa amarga experiencia: Casa de Cuervos. No hay desolación de madre que consuelen razones de Dios ni actos de fe.




porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme —nada infinita—
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver


Pero Blanca, considerada como una de las voces latinas más importantes de la poesía latinoamericana, sí tuvo un convencimiento: su auténtica devoción por la poesía. Poesía aparentemente fácil, sin adornos, pero a la vez compleja y abstracta, con muchos pasajes oscuros; tenía fe en la palabra, que a su decir la iluminaba y le abría caminos que recorría junto a otras importantes figuras de la literatura: Breton, Neruda, Simone de Beauvoir o Cesar Vallejo quienes contribuirían a mostrarle las luces de la supervivencia y junto a su amigo Ostavio Paz quien dijo de ella " es una poeta que no se complace con sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo" 


Para los que os gusta su poesía y queráis conocerla un poco más, os dejo este vídeo:


jueves, 29 de junio de 2017

ENCONTRAR LA LLAVE A LA SOMBRA DEL FARO


Los cuentos sufís son relatos, fábulas, leyendas, parábolas y poesías que despiertan el camino del corazón y la intuición a través de la palabra. Palabras sencillas pensadas con amor, e inspiradas para ser observadas, como se observa un hermoso jardín. No tratan de convencer ni adoctrinar, sino de seducir al lector que encuentra, con asombro y prodigio, las respuestas que le ayudaran a conocerse mejor.   





En plena noche,  un amigo se encuentra con otro que está en medio de la calle buscando algo por el suelo, bajo la luz de un farol. Le pregunta qué hace y el otro le responde que está buscando la llave de su casa. El amigo se agacha y le ayuda a buscar la llave. Al cabo de un buen rato de estar remirando todos los rincones de la calle y de no encontrar la llave, le pregunta si está seguro de haber perdido la llave allí y el primero le responde: "No, aquí no se cayó. La perdí allí, en la oscuridad, pero aquí hay luz para buscarla".

El conocimiento de uno mismo, el universal "conócete a ti mismo", debe ser buscado en las zonas más oscuras, incómodas y confusas del propio ser.
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