Elena Larruy
BESTIARIO DEL DESEO de Juana Gallardo.
AQUÍ ESTOY, ESTA SOY
Poco a poco recobro
a la que he sido.
No a la que he sido en esta vida
o en otras
en las que me cuesta tanto
creer,
sino a la que tejió mi deseo,
a la que, en mi imaginación,
ha vagado,
con el anhelo de ser algún día
algo más que un esbozo.
Aquí estoy, esta soy.
La cobarde y
la que saltó a mil abismos,
la que habló sin cesar
y la más silenciosa.
Soy aquella que,
cuando todo parecía perdido,
logró salvar el amor.
Ahora que la materia pierde
perfiles y formas,
ahora que los ojos impacientes
dejaron de buscar horizontes,
ahora que ya no hay
nada más que el ahora
aquí estoy
esta soy.
EL MIEDO
Te he guardado dentro
como botella
con tapón bien ajustado.
Tienes el sabor a astilla
de las almendras verdes,
su dureza.
y para digerirte he tenido que tragar piedras
igual que los caimanes.
Pero la vida es efímera
como un haz de luz inesperado
y, aunque nosotros, los vivos,
no lo sepamos
nada distingue a un muerto
de otro muerto.
Te dejo aquí, amante vacío
de alcobas clandestinas.
Te dejo con la soledad del vencedor
pues solo los vencidos aprenden
a hacerse compañía.
LA VEJEZ
En cada estación del año
me parece
habitar algo de ella.
No creas que voy a decir
que me convierto
en
tormenta
amapola
ola de mar
hoja seca.
En cada estación
me siento
un poco más vieja
y, como esto de envejecer
cuesta tanto,
me dan ganas de dejarlo todo
y encerrarme en casa a dedicarme
solo a eso:
a hacerme vieja
y a hacerlo bien.
Pero luego entra el sol,
o me da en la calle
una racha de aire fresco
y se me olvidan estas zarandajas.
Me pongo de nuevo
a escuchar al mundo
y a cantar
las canciones
que me llegan de él.
Y se me abren las alas de grulla
y otra vez estoy dispuesta
a viajar donde sea,
a donde el aire me lleve:
sin pensar en nada.
