miércoles, 17 de enero de 2024

EN UN VIVIR APARTE


Ilustración de Ana Jarén


Conocí a Juana en el 2019, un poco antes de la pandemia. Coincidimos en un curso de poesía que impartía el poeta Jesús Aguado, un buen maestro, y excelente guía poético del que se podía aprender mucho. Al poco nos recluyeron en casa, y las clases que hasta entonces habían sido presenciales continuaron por Zoom. Para mi ya no fue lo mismo.

Cuando escuchaba los poemas que traía Juana a clase, mi voz se quebraba. Me sentía una impostora. Empequeñecía. Sus poemas, de hondo sentimiento y gran calidad, discurrían por todos los paisajes humanos del Ser. Con ellos me trasladaba hasta la misma orilla del mío. 

A Juana le gustaba como escribía yo. Quiero imaginar que mi forma decidida y valiente. En cierta ocasión trabajando con la poesía erótica, compuse dos poemas subidos de tono, inspirados en la poetisa cubana Carilda Oliver; recuerdo como Juana se ruborizaba al escucharlos, pues decía que ella no se atrevía a escribir así. Admiraba mi atrevimiento. Y eso me gustaba, viniendo de ella.

La poesía de Juana recorría lugares helénicos que tan bien conocía, lagunas, bosques, estepas, precipicios... Horizontes amigos comunes que todos los que asistíamos a las clases perseguíamos.  

Pablo era otro compañero de "altura". Jugaba con la palabra, hacía juegos malabares que no podíamos atrapar al completo. Sus imbricados textos de oraciones y versos convertían sus creaciones literarias en ingeniería poética de difícil alcance, pero que nos tenía a todos fascinados, y a mi especialmente muda.  Descarrilaba al escucharlos, y me reducía a la mitad. Un surrealismo del que el mismo Dalí hubiera copiado con gusto. Imposible alcanzar con mi simple entendimiento lo que escribía a la primera, ni a la segunda, ni en primera fila. ¡Que no!  Jesús, el profesor admiraba la genialidad de Pablo. Nos tenía a todos prendados. Y además el brillante y agraciado Pablo lo aderezaba todo con ocurrencias y un humor cargado de fina ironía que nos dejaba a la mayoría fuera de juego.  

Con mano experta, Jesús diseccionaba sus poemas con mano de experto de cirujano hasta hacerlos entendibles,  como quien repara, ajusta y coloca venas y arterias en un corazón, para su buen funcionamiento. Entonces yo sangraba en una hemorragia interna que no se veía, de manera que toda mi atención se desplazaba a tapar esa herida para que no se viera. Un mes antes de acabar el curso me despedí del grupo y de las clases. Porque una vez más se repetía la experiencia de; eres una impostora, dedícate a otra cosa, lo que tu cuentas y escribes no vale nada. Aprende. Vete a llorar a tu casa, y aprende. 

Todo en Pablo era ingenio y agudeza. Generosidad,  además de gran persona. De haber sido un engreído egoísta hubiese sido más fácil, seguramente me habría quedado, pero no fue así. Creo que él lo entendió, porque de una manera cariñosa me dijeron que no me fuera, que volviera con ellos, cuando unas semanas más tarde ya estaba fuera. ¿Cómo una mente tan prolija y sobresaliente podía convivir en un mundo tan de baratija y mediocre como el nuestro? !Ah! Por eso estaba allí, me respondía: en nuestra clase de poesía, porque nosotros sí lo entendíamos de alguna manera, valorábamos lo que escribía aunque nos costara entenderlo en un primera lectura, cosa que probablemente en su círculo profesional y social no sucedía. Todos necesitamos mostrar nuestros valores y capacidades, sentir la acogida de los otros. Él era un tipo raro sin un diagnóstico claro, como todos los que amamos la poesía, como todos los que compartíamos ese espacio. Necesitábamos dar y recibir. Con la necesidad disidente de un refugiado que necesita. Marginados por la necedad: trastornados del vacuo vivir cotidiano.  

Los poetas sobreviven y se entienden entre ellos en "los apartes" de las vidas. Cómo hago yo ahora mismo, entre bambalinas,  que he cambiado de compañía, de casa, de barrio, de ciudad;  del que ya no pega su ombligo a mi espalda porque ya dejó de ser mi marido, mi hombre, ni el compañero de mis  noches, ni de mis días.  Me he quedado sola, acompañada por mi soledad de poeta.  

Desde ese lugar donde vivo ahora, en mi recién estrenada vida, tengo la fortuna de contar con gente como Juana, cuya amistad redobla su significado, pues es una de las personas que en estos momentos de necesidad me hace sentir que no estoy tan sola. Agradezco infinito su amistad, sus acertados consejos con la escritura, y en especial la humanidad y cercanía que siempre me demostró. Juana me nutre, me siento muy privilegiada con su amistad. 

 

Os dejo tres poemas de su libro BESTIARIO DEL DESEO.

Adentrarse en la poesía de Juana Gallardo es desvelar sutilmente el misterio que habita en cada uno de nosotros: hilanderos, costureros, zurcidores, tejedores de vida. 


AQUÍ ESTOY, ESTA SOY

Poco a poco recobro

a la que he sido.

No a la que he sido en esta vida

o en otras

en las que me cuesta tanto

creer,

sino a la que tejió mi deseo,

a la que, en mi imaginación,

ha vagado,

con el anhelo de ser algún día

algo más que un esbozo.

Aquí estoy, esta soy.

La cobarde y

la que saltó a mil abismos,

la que habló sin cesar

y la más silenciosa.

Soy aquella que,

cuando todo parecía perdido,

logró salvar el amor.

Ahora que la materia pierde

perfiles y formas,

ahora que los ojos impacientes

dejaron de buscar horizontes,

ahora que ya no hay

nada más que el ahora

aquí estoy

esta soy.


EL MIEDO

Te he guardado dentro

como botella

con tapón bien ajustado.

Tienes el sabor a astilla

de las almendras verdes,

su dureza.

y para digerirte he tenido que tragar piedras

igual que los caimanes.

Pero la vida es efímera

como un haz de luz inesperado

y, aunque nosotros, los vivos,

no lo sepamos

nada distingue a un muerto

de otro muerto.

Te dejo aquí, amante vacío

de alcobas clandestinas.

Te dejo con la soledad del vencedor

pues solo los vencidos aprenden

a hacerse compañía.


LA VEJEZ

En cada estación del año

me parece

habitar algo de ella.

No creas que voy a decir

que me convierto

en

tormenta

amapola

ola de mar

hoja seca.

En cada estación

me siento

un poco más vieja

y, como esto de envejecer

cuesta tanto,

me dan ganas de dejarlo todo

y encerrarme en casa a dedicarme

solo a eso:

a hacerme vieja

y a hacerlo bien.

Pero luego entra el sol,

o me da en la calle

una racha de aire fresco

y se me olvidan estas zarandajas.

Me pongo de nuevo

a escuchar al mundo

y a cantar

las canciones

que me llegan de él.

Y se me abren las alas de grulla

y otra vez estoy dispuesta

a viajar donde sea,

a donde el aire me lleve:

sin pensar en nada.

Poesía de Juana Gallardo Diaz

17 comentarios:

  1. Adriana.
    Elena y Juana dos hermosas personas que inspiran con sus reflexiones.
    Muchas pero muchas gracias porque leyendolas se hace menos pesada la vida.

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    Respuestas
    1. Que bonitas palabras Adriana, que sin duda vienen del cariño.
      Fue una grata sorpresa que tu y Flor conocierais a esta gran persona que es Juana. Gracias amiga. Te abrazo

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  2. Elena, cuanta belleza encierra tu mente .Leerte es un deleite para los sentidos.Muchos dones te asisten y la escritura es uno de ellos, sin lugar a dudas.

    Gracias Elena

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  3. Este texto salió de la amistad y el cariño Raquel. Ojalá un día llegue yo a escribir como lo hace Juana. Ayer pasamos el día juntas, me dio grandes consejos para mi proyecto. Estoy muy agradecida a su amistad y la tuya, querida Raquel. Muchas gracias amiga.

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  4. Como siempre, es vibrante leerte y me encanta como escribes y trasmites.

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  5. Elena, me he ruborizado tanto como con tu poesía erótica! Creo que tienes una mirada muy generosa hacia mí y mis poemas: gracias. Las miradas son las que hacen la realidad, la tuya me hace un poco más grande!! Te quiero

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  6. Para mirada generosa la tuya Juana, con tus amigos y gente querida. Sabes donde estoy, que esta también es tu casa. Yo también te quiero.

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  7. Queridísima Elena:
    He leído los tres poemas varias veces. Mi lectura ha sido muy tranquila y en soledad para poder empaparme de cada sentimiento, emoción y sensación transmitidos con tanta elegancia, majestuosidad y a la vez naturalidad.

    Permíteme añadir que estos escritos bien podrían ser tuyos, pues tienes ese don, esa magia, esa sabiduría, esa sensibilidad y esa sencillez natural del poeta que inmortaliza su obra en un trozo de papel donde vive para siempre.
    La poesía es arte, belleza, es la vida.

    ¡ Un abrazo!
    Elisenda Calabuig

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    Respuestas
    1. Me da mucha alegría que te hayas parado a leer detenidamente los poemas de Juana. Habla mucho de ti, tu sensibilidad y tu preparación como educadora. La poesía de Juana Gallardo es poesía de mucho valor, en la que bien vale la pena detenerse. Y tu lo has ahecho: Gracias Elisenda. Hay muy pocos lectores de poesía. Está considerada como "la cenicienta" .Me ha gustado lo que dices sobre la inmortalidad de la obra de los poetas. Es así. Su obra en un trozo de papel vive para siempre.
      De esto y de muchas más cosas hablaremos en nuestro encuentro en unos días. Espero y deseo que todo os vaya bien a ti y a María tu preciosa niña, y que todo se cumpla según tus deseos.
      Un abrazo fuerte

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  8. Elena, siempre me sorprendes con tus relatos, eres un ser maravilloso e inteligente. Gracias por compartirlo.

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  9. Súper agradecida con las cosas bonitas que me decís. Me siento miy afortunada de tener amigos que os gusta lo que escribo. Gracias, muchas gracias

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  10. Caray!, vaya manera de contar las cosas, que manera de explicar intimidades y que manera tan bonita de juntar las frases para que la lectura sea un gozo. Gracias y gracias.
    Encuanto a los versos de Juana son una delicia pues incluso yo, ignorante en poesía, los entiendo a la primera.
    Gracias a las dos y un abrazó.

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  11. Al final lograré que os guste la poesía, -como al príncipe la cenicienta- por que eso es la poesía para muchos lectores. Se que lo tuyo es más la ingeniería que la literatura, amigo J. Ángel, así que agradezco doble tu comentario. Te abrazo

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  12. Me ha gustado mucho la manera en que has explicado tu situación. Con esa sencillez que es característica de tus escritos.
    En cuanto a los versos de Juana, sin ser experta en poesía, me han gustado mucho.
    Ambas hacéis un buen dúo, es que, energías afines se atraen.
    Un abrazo para ti y otro para ella.

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  13. No intentes entender la poesía M.Dolores, solo siéntela. Quédate con algún verso, con alguna estrofa cuya esencia sientas que es la tuya. Que eso te baste. La gente no sabemos atinar con la palabra precisa para hablar de lo que sentimos. Somos una gran mina de conocimientos, pero no lo sabemos, para eso están los poetas, para que nos lo cuenten ellos.
    Cuando leo poesía, mente y corazón se hacen uno, y nunca vuelvo de vacío.
    Cuando pienso en ti, en el esfuerzo que has hecho por leerla y quererla entender me siento más unida a ti y te quiero más. Gracias M.Dolores por esta muestra de cariño. Te abrazo.
    Muchas gracias M.Dolores.

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  14. Leí tu artículo el miércoles, pero necesitaba volverlo a leer y también las poesías de tu amiga Juana. Sois arquitectas de la palabra y es un lujo poder estar entre las personas que reciben tus escritos y disfrutar de los contenidos que vas tejiendo y desarrollando.
    Muchas gracias Elena por estar ahí. Un abrazo

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  15. Me siento igualmente de agradecida de ti y de tu amistad M.Cruz. Tenemos muchas cosas pendientes de que hablar.
    Gracias por tus palabras, celebro que te guste lo que escribo. Te mando un abrazo fuerte

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