miércoles, 27 de mayo de 2026

LA AMISTAD



Cuando conocí a Darya

Ayer conocí a Darya, vive en mi mismo edificio, a escasos metros de mi casa. Quien me iba a decir después de tantos años viviendo aquí en esta casa que iba a conocer a una escritora que vive en mi mismo portal. Claro que por lo que acabo de conocer ella solo lleva dos años viviendo aquí, poco después de conocer a su pareja. eso explica porque no la conocía de antes.  Darya es Bielorrusia, llegó un día de de vacaciones a nuestro país con dieciocho años  y ya nunca más lo dejó. Siempre sintió una especial atracción por España, hizo de este país su casa. No fue fácil al principio, echaba de menos a su familia, se sentía muy sola, pero tenía claro que la clase de vida que su país le ofrecía no era para ella.
He de admitir que antes del encuentro busqué en el mapa donde estaba este país en conflicto, del que tenía noticias  por los telediarios, con escaso interés por mi parte. De él cuentan que tiene un presidente dictador que no logran echar de su mandato ni con cubos de lejía. Un hombre tramposo y corrupto, nos cuenta Darya, que controla y maneja al pueblo desde el año 1994, como si fuera su propia hacienda.

Es Bielorrusia un país pobre en recursos, apenas algo de agricultura y una estructura industrial de carbón y minería, de pequeño valor, que conserva, de cuando perteneció a la Unión Soviética.  Las posibilidades de desarrollo profesional son escasas y pobres, por eso ─ Cuando me fui  y conocí España ya no volví, nos cuenta Darya. ─Mi país tiene poco interés extranjero, su economía es pobre y sus recursos también, tan solo Rusia la sostiene con sus importaciones,  manteniendo un interés estratégico  por tratarse de un país fronterizo con Europa. Nadie más defiende la tremenda injusticia que se está cometiendo en su territorio. Se cuenta de Lukashenko, su dictador, que lleva años gobernando, reelegido a base de hacer trampas en las urnas. Esta vez han sido las nuevas generaciones de jóvenes los que se han sublevado y han salido a pelear por sus derechos a las calles, indignados de sus tropelías, cansados de tanta injusticia y miseria como sufren sus habitantes,  mas de  9.400.000.  Lukashenko se defiende con fusil en mano como si estuvieran liberando una guerra en la jungla, para impedir que nadie le usurpe su poder. Tiene comprado al ejército, subyugado y atemorizado al pueblo, sin que nadie pueda hacer justicia y devolver el poder a las urnas de manera fiable y trasparente.  

Son ahora poco más de las seis de la mañana, Darya es una apasionada de la escritura, me contó que ella también se levantaba temprano, que era su hora preferida; a esas horas la mente está despejada, los pensamientos claros, se ordenan mejor. -Mi pareja es diseñador gráfico, me contó. Trabajamos los dos en casa, él en el salón, yo en la habitación del fondo, en la misma que escribo yo tres pisos por encima del suyo. Estoy muy entusiasmada de tener una mujer escritora tan cerquita. Ya he dicho que siento admiración por ellos y también mucho respeto por este oficio, que para algunos es arte. Darya tiene publicados dos libros. Puedo aprender de ella, quiero hacerlo, yo tan solo soy una principianta. Seguro que puede enseñarme muchas cosas. A ella y a mi nos separa la edad, podría ser mi hija. Es una joven madura, dulce, despierta, delicada en el trato. Nos cuenta que Eloy y ella viven con dos gatos, que  adoran, que es feliz con el, que es un "angel" que la salvó cuando su vida se torció e iba en caída libre. Acababa de salir de una relación tóxica. Durante un largo tiempo había estado viviendo con una persona que la anulaba psicológicamente. Lo cuenta en su libro. Le costó darse cuenta. Finalmente lo hizo,  logró alejarse y  huyó, no antes de aconsejar a su maltratador  que debía ponerse en manos de especialistas para que le ayudaran: se estaba destruyendo y destruía la vida de las personas que tenía cerca, a lo que este le contestó que antes que ponerse a deconstruir su vida para volverla a construir prefería dejarla como estaba. Uno no puede por más que imaginar ¿Qué vida estará desmontando ahora?

 Darya dice haberlo perdonado, porque ya no le odia y le desea lo mejor, a lo que Andrea, mi querida amiga Andrea, que también participaba en la charla y vive en el mismo edificio, le preguntó: ¿pero serías capaz de decirle: te amo. No como pareja claro, sí como hermano, de alma a alma. Dicen que hasta que no se perdona así no se perdona de verdad.  Sorprendida Darya le contestó con un rotundo no, hasta ahí no, a lo que Andrea le contestó que el perdón no es completo si no sabes decir esas palabras. ¿Cómo puedo decir te amo a una persona que me ha hecho sufrir tanto? le dijo Darya. El Ho`oponopono te enseña, ¿Sabes lo que es? No respondió ella. Es una técnica de sanación que consiste en repetir un mantra: Lo siento, perdóname, gracias, te amo. Decir a una persona que te ha maltratado, te amo, es perdonar de verdad. Es saldar una cuenta. Es limpiar tu corazón de toda mancha.  Darya repitió, de verdad, que no le deseo ningún mal,  pero nunca podría decirle te amo.  Me cuentan los amigos que cuando oye mi nombre no quiere escucharlo, también que me sigue maldiciendo. Fruto de esa relación tan dañina  aparecieron trastornos que se convirtieron en una fibromialgia que me rebrota cada vez que entro en crisis por un problema o una tensión y que debo tratar con relajación y cuidando mucho la alimentación. Hago yoga cada día y también algo de ejercicio, sé lo importante que es,  por lo demás me siento afortunada de estar con la persona que me rescató de ese infierno y que me demuestra quererme.

Ayer fue una tarde diferente, conocer a esta joven y talentosa escritora de tan solo treinta y ocho años. Nos llenó de alegría a mi y mi amiga Andrea.  Charlar con ella, juntas las tres mientras  nos comíamos un delicioso bizcocho preparado por ella misma nos llenó de buena energía a las tres.  Darya se presentó con dos libros que había escrito ella, uno para cada una,  con sus dedicatorias. Nos contó no sentirse muy orgullosa, pues ahora con lo que sabía lo escribiría de otra manera muy distinta. El libro hablaba de su  historia personal con la persona que la maltrató - aunque ella nunca lo llamará así-  y de la relación que mantuvieron desde que se conocieron hasta su separación. 

El libro que leí, apenas salió por la puerta, estaba tratado de manera valiente y respetuosa, desnudando sus sentimientos, valorando las cosas buenas que hubo en esa relación, que las hubo. Poder contar esa historia le ayudó a liberarse, nos contó a mi y a mi amiga, - me abrió los ojos y pude entender muchas cosas.  -Ojalá hubiera sido con menos sufrimiento.  

Andrea abrió una botella de cava, brindamos por nosotras, por la  nueva amistad y hablamos de su libro. Yo tenía mucha curiosidad, pero no quise atosigarla el primer día que la acababa de conocer. Algo me decía que teníamos una tarea común, que no estábamos ahí por casualidad. ¿Pero que era? El tiempo lo diría.  Por lo demás la tarde acabó sin su presencia, pues Darya nos dejó, debía atender  asuntos que no podían demorarse y se fue con la promesa de volvernos a encontrar en un futuro próximo, manifestando su interés por conocer todo lo nuestro. Mirándonos a la cara nos reconocimos como mujeres luchadoras que éramos las tres, dos adultas y una no tanto,  haciendo cosas interesantes que despertaban recíproco interés, así que nos despedimos con la promesa de repetir otro encuentro.  

Hoy me he levantado con las ganas de escribir,  pues entre los acertados consejos que Julia Cameron explica en su maravilloso libro El Camino del Escritor,  uno que se repite constantemente es la necesidad de escribir y escribir sin dejar de hacerlo. Así es como se aprende, así es como se logra ser escritor. No es escritor solo el que publica, es escritor el que escribe, se lo he oído decir esta misma tarde a Darya. Se llega a ser un buen escritor cuando se ha escrito mucho y se ha leído también mucho. Así que movida por esa necesidad de la escritura he contado una tarde entre amigas que se acaban de conocer, despertando la curiosidad del descubrimiento. Personas valientes y valerosas que tienen en común una manera de interpretar la vida, que están en sintonías afines. Tres mujeres que abandonaron  su lugar de origen para encontrar su verdadera casa, tres mujeres que hoy viven bajo un mismo techo y que estoy segura que no es por casualidad.




2 comentarios:

  1. Ya ves, las personas afines se encuentran aún si querer. ¿Que casualidad, verdad?. Gracias por compartir ese encuentro y mi deseo es que sr repitan, para bien tuyo y de Darya.
    Es curioso que yo estoy aprendiendo mucho de un personaje que también tiene la misma edad.
    Una abrazo muuuy fuerte y un beso muy grande.

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  2. Este Post lo escribí cuando vivía en mi anterior casa, antes de cambiarme. Por no se que casualidad estaba sin publicar, lo recuperé hace un par de días. Hoy han pasado mas de cuatro años, ninguna de las tres mujeres vive en el mismo lugar, estamos muy distanciadas unas de las otras, pero nuestra amistad y cariño siguen intactos.
    Gracias por seguir mi rastro y leer mis historias amigo J.Angel. Un abrazo

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