A veces es bueno dulcificar la gravedad de algunos poemas y hacerlos inocentes, con imágenes que ayuden a degustarla. Como es el caso de este poema de Ángel González, en tono desolado, que a modo de soliloquio, hila con fina ironía el vacío existencial de un hombre, una tarde cualquiera, de un día cualquiera, al que nada le sucede y nada espera.
Todos los poemas tienen una forma de amor, decía la poeta polaca Wislawa.Szymborska, incluso aquellos que trasmiten la parte más oscura y paupérrima de la existencia humana. En la expresión de abandono y soledad que sufrimos los humanos agotando la vida, como en los versos de este poema de Ángel González, se manifiesta también esa forma de amor sencillo y dulce que sabe a "galleta maría".
Todos los poemas tienen una forma de amor, decía la poeta polaca Wislawa.Szymborska, incluso aquellos que trasmiten la parte más oscura y paupérrima de la existencia humana. En la expresión de abandono y soledad que sufrimos los humanos agotando la vida, como en los versos de este poema de Ángel González, se manifiesta también esa forma de amor sencillo y dulce que sabe a "galleta maría".
MERIENDO ALGUNAS TARDES
no todas tienen pulpa comestible.
Si estoy junto a la mar
muerdo primero los acantilados,
luego las nubes cárdenas y el cielo
-escupo las gaviotas-,
y para postre dejo las bañistas
jugando a la pelota y despeinadas.
Si estoy en la ciudad
meriendo tarde a secas:
mastico lentamente los minutos
-tras haberle quitado las espinas-
y cuando se me acaban
me voy rumiando sombras,
rememorando el tiempo devorado
con un acre sabor a nada en la garganta.
Ángel González
Pese a la sórdida y decadente vejez de muchas personas mayores, que al final de los tiempos no encuentran más que soledad y cielos vacíos, de la pulpa de su desánimo también extraen en alguna que otra tarde la fuerza y la bondad necesaria para seguir amasando y horneando la vida, a la manera que lo hacen los poetas, o como yo misma hago, con lo mejor que se de la palabra. En el extenso y profundo recorrido de deleites y desconsuelos que es la vida, el amor vivido y el que seguimos sintiendo, nos sostiene para salvarnos de los abismos, como algunos nos salva la poesía. Porque el amor, como tu nombre Ángel, siempre nos delata, nos abraza y nos salva. Gracias.
Elena Larruy
