Vivo en casa de mi gato.
A medias tenemos un trato,
sin mediar palabra.
No hace falta.
Me gusta su distinción,
sus rasgos felinos
su trato justiciero
acariciar su pelo fino.
Sus andares elegantes
su mirada fiera,
su manera de encontrarme
y ajustarse a mi regazo,
cuando se tumba a mi costado
cuando se tumba a mi costado
y me ronronea: me gusta,
o cuando se pone zalamero
y remolón, para hacerme la croqueta,
o brinca para esconderse
en el primer cajón abierto que encuentra.
o cuando se pone zalamero
y remolón, para hacerme la croqueta,
o brinca para esconderse
en el primer cajón abierto que encuentra.
Me acomodo a su vivir independiente,
lo mismo que él hace conmigo,
nunca invade mi espacio.
nunca invade mi espacio.
Cuando se muestra engreído y ufano
también me gusta.
De su higiene y de su pelo
se ocupa con esmero,
hasta afila sus uñas
hasta afila sus uñas
en cualquier madero.
Algo fino y caprichoso
en su manera de comer
poco exige.
Más si se indigesta: ayuna
Más si se indigesta: ayuna
y después busca la hierba
que pone su cuerpo en orden.
Políticamente incorrecto,
inadecuado a las visitas,
no se anda con chiquitas:
si le gustas te acaricia con el lomo
si le disgustas no hay protocolo ni rodeos
escapa sin titubeos.
Cuando su instinto lo pone en guardia
de punta se le ponen los pelos
tiesa la cola y arqueada su chepa
Cuando su instinto lo pone en guardia
de punta se le ponen los pelos
tiesa la cola y arqueada su chepa
pierden compostura extrema
y con un soplido furo
huye como una flecha.
Más si de amores se trata
visita tejados y casas vecinas
y con un soplido furo
huye como una flecha.
Más si de amores se trata
visita tejados y casas vecinas
para encontrar a su gata.
Cuando regresa
parece volver de la guerra,
no hay reproches ni enfados
bajo este techo no hay resistencia
ni tributo alguno
para este amor correspondido
que cuida y acompaña
que protege y abriga,
que asiste y reconforta
que aguarda y espera
bajo este techo no hay resistencia
ni tributo alguno
para este amor correspondido
que cuida y acompaña
que protege y abriga,
que asiste y reconforta
que aguarda y espera
cada día el encuentro
al llegar a casa.
Así es nuestro hogar,
así su casa.
Hazme caso:
¡deja que te adopte un gato!
Así es nuestro hogar,
así su casa.
Hazme caso:
¡deja que te adopte un gato!
Elena Larruy
