martes, 17 de febrero de 2026

IA Y POESIA

    IA Y POESIA

Al inicio de este texto como tantas otras veces me pasa no sabía donde me dirigía. Recopilaba citas y apuntes de la bibliografía de Julio Cortázar, sobrevolando sus pensamientos de urdimbres afines, tejidas a base de referencias y de experiencias necesarias; binomio imperdible de vida.


Para defender un pensamiento que pueda ser atribuido como legítimo, se ha de vivir en primera persona; los pensamientos que se heredan no nos pertenecen.

Inclinada como soy a perderme entre prosas y versos de autores y admirados poetas, que con suma brevedad y palabras bien escogidas ayudan a esclarecer la materia gris que nos enturbia, atendí un Podcast que me enviaba mi amiga Carol, de la APP Laberinto Histórico. Se trataba de un trabajo de la IA que resumía en cuestión de segundos el  libro de José Saramago «Ensayo sobre la ceguera». De esa escucha sorprendente, que atrajo mi atención por su contenido y brevedad,  surgió finalmente este texto, encaminado hacía el mejor pasto ─como el rebaño de Pessoa─ más por instinto que por voluntad propia.  

De la misma manera que el cuerpo necesita nutrientes para mantenerse saludable y vivo, la mente necesita conceptos, conocimientos y desafíos; experiencias que contribuyan al desarrollo de su capacidad cerebral plástica, para seguir descubriendo universos.

Mientras escuchaba el Podcast, me llegó el recuerdo de un momento familiar muy divertido que se vivió en mi casa hace dos veranos y  que guarda relación con lo que vengo a explicar. Durante la sobremesa mi hijo mayor y su esposa sorprendieron al padre, en el día de su cumpleaños, haciendo sonar una canción, cuya letra hablaba de  sus gustos y aficiones, de su temperamento y actividades, de sus platos preferidos... lo describía con tal detalle, que nos dejó a todos perplejos. Más aún cuando supimos que lo que acabábamos de escuchar era fruto de la IA, y que la misma había sido creada en cuestión de segundos. Cuando se fueron todos y me quedé sola, corrí a  descargarme la APP para probar con un poema que compuse años atrás para una nieta. No había transcurrido ni treinta segundos que ya estaba sonando la primera canción de las dos versiones que me ofreció. Si la primera era bonita la segunda aún lo era más. La música y la voz femenina, acopladas ambas con maestría, se adaptaban a los versos de forma delicada y hermosa. (La podéis escuchar aquí https://suno.com/s/UsjH1P55gzBV2hnl)
Enseguida probé con otro poema, esta vez más corto, y volvió a suceder lo mismo; en esta ocasión el programa añadió versos, pues dada la brevedad, la composición lo requería. https://suno.com/s/FlEtMsRzFcUXNHvf
Tan entusiasmada estaba imaginando lo que podía hacer musicalizando mis poemas, que esa noche me costó mucho dormir.   

Regresé por segunda vez a la escucha del Podcast, esta vez con oídos más críticos, quería entender el proceso y en parte desmontar el halo de misterio que lo envolvía. ¿Cómo era posible "semejante milagro"?  Imaginé los pasos que un sistema inteligente daba, conducido por cerebros expertos, hasta obtener resultados tan espectaculares.    

Lo primero que observé fueron los enunciados, a modo de titulares: Dejar de ver lo esencial cuando creemos saberlo todo/Ver de verdad exige responsabilidad interior/Muchas personas miran, pero pocas observan. Una voz masculina radiofónica estiraba frases, las extendía con conclusiones calibradas, que mejoraban la exposición; la completaban:  Porque cuando recuperas la conciencia recuperas también la humanidad/Ver con claridad también es un acto de valentía.  Encadenaba lecturas, parafraseando citas y aforismos de fácil recopilación;  extraídas bien del propio libro, bien de otros autores y agentes literarios hablando de él, o mediante críticas, entrevistas, epílogos, prólogos, presentaciones diversas, tesis doctorales y un número extenso de fuentes donde la IA  acudía para extraer información, que tratada con complejos cálculos matemáticos en procesos operativos; dando órdenes efectivas  (Prompt) con las que obtenía resultados de diferente calado. Para llegar a conquistar, como así era,  a un mercado altamente impresionable y consumista ─con la conciencia en el área de descanso, mayormente─  que deslumbrado por el impacto, se dejaba capturar a modo de instantánea por un disparo fotográfico. 

El resumen concluía de manera didáctica: ¿Qué nos enseña el libro? preguntaba. Y con la misma solvencia, respondía:  Que la indiferencia es una forma de ceguera/Que quien ve con claridad no puede decir que no entiende/Que cuando la conciencia se apaga todo se desordena (De ahí nace la ley de la conciencia despierta). Para acabar en un lenguaje empático y cautivador, con frases de este tipo:  «Abre los ojos, no solo los tuyos, los del corazón». Y aquí finalmente es donde el oyente se rinde/me rindo a la evidencia de tanta «proeza tecnológica» De una inteligencia artificial surfeando la nuestra ¡tan de estar por casa!. 

Los procesos de búsqueda de la IA  son los mismos que los míos, al escribir este texto: Recopilar información/Ir a las fuentes de valor donde encontrar datos/Conectar ideas/Volcar recuerdos/Manejar un lenguaje empático/Pensar en titulares que capten la atención. Conectarme con pensamientos afines/Entroncar respuestas... Errar y hallar soluciones sobre el terreno, una y otra vez. La gran diferencia entre la IA y EL, que soy yo, es que yo no trabajo para nadie. Me mueven impresiones, intuiciones y sentimientos  que la IA ignora, como ignora fundamentos éticos, de equidad y de justicia, no solo por carecer de inteligencia autonómica, también porque la sociedad que la instruye con sus gobernantes parecen tener calcificados los valores que fundamentan la Vida. Estamos ante una grave desprotección tecnológica, en el sentido más amplio de la palabra.  

No debemos olvidar que  somos los creadores de la IA, aunque a veces dada la magnitud de su alcance se nos haga inasible su entendimiento. De la misma manera que la IA nos puede beneficiar también nos puede destruir, si le asignamos roles y tareas insanas y contaminantes. No somos la rueda de recambio que viaja en el maletero. Somos el vehículo, el cuchillo el martillo... Existe un peligro real que todos percibimos y que nos obliga a ponernos en guardia por un lado, y por otro en acción atenta: desde nuestra propia individualidad. Todas las políticas necesitan ser regeneradas, con la misma urgencia que las nuevas tecnologías necesitan ser reguladas. Mientras eso no suceda deberíamos protegernos,  pensar con calma y actitud, para crear una conciencia operativa poderosa y transformadora... al servicio de todas las inteligencias. Con poética y con alma, mejor ─lo más parecido─  para que replique en todos los contornos humanos y, con la misma intención ordene e instruya a todas las IAs. Allí donde el corazón se incline que el pie y la conciencia camine.  



 Un mercado rendido es un mercado vencido, no tiene rumbo ni finalidad: ni camino, ni recorrido. A veces hay que pararse, estarse quieto para no ser arrollado. Pararse a pensar, no es enrocarse. Aquietarse no es rendirse, es actuar con Inteligencia Activa.  

12 comentarios:

  1. Querida amiga, todavía no conozco bien la IA solo intente con un cuento para mi nieto y dándole las instrucciones que deseaba salio un cuento hermoso en segundos...impresionante!
    Me quedé pensando sino anula la lcreatividad.
    Creo que hay que investigar mucho para que y como usarla.
    Cariños y gracias por tu reflexión

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    1. A mi me parece un instrumento maravilloso al servicio humano, todo depende de qué y cómo lo hagamos. Me preocupa que no existan normas ni reglas que la normalicen ya que nos protejan. Esto va muy deprisa y sin contención querida Adriana. Gracias por tu lectura y tu comentario.

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  2. He leído tu artículo sobre la IA. Lo comparto. Me parece que es preocupante. Solo utilizo la IA como espectador. Besos

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    1. Yo tampoco he hecho ninguna incursión por la IA, más que las que aquí cuento con los poemas. Espero que todo se normalice, y se recoloque en lugar y manera entendible, para poder aprender a manejar la herramienta de manera práctica. Gracias Jesús. Un abrazo

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  3. He leido que todos estamos dentro de una lucha de I.As, una maléfica y otra benéfica.
    Hasta ahora ha prevalecido la que nos ha estado perjudicando y ahora, la otra es la que está ganando la partida.
    Sea como sea, deseo que algún día cuando despierte y me dé cuenta en donde estaba mi algoritmo me sienta satisfecho de pertenecer al de la I. A benéfica.
    En esos momentos como algoritmo podré disfrutar de todo lo que se me ha está escondiendo.
    Un abrazo y a continuar con tus reflexiones.

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    1. Te respondo con una cita de Aristóteles J.A.. La paciencia es amarga pero su fruto es dulce. Sabes a que me refiero. Cuídate. Cuídala. Gracias
      Un abrazo

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  4. Yo de momento poco se de la IA , bien poco la he usado y aun tengo mucho por descubrir de ella. Lo que sí tengo muy claro, es que segun quien y como se use puede ser un maravilloso instrumento a nuestro servicio, por tanto genial, o un arma peligrosa y muy intrusiva.
    A ver con el tiempo como nos manejamos socialmente con ella, ya actualmente a cualquier lugar público que llames, ella te atiende, te da cita, te busca datos y lo que haga falta, ya que nos tienen a todos bien controlados.
    Estar bien atent@s a la hora de usarla y para qué, nos puede ayudar a detectar posibles situaciones complejas.
    Nos esperan unos años muy diferentes de los que hemos tenido hasta ahora.
    Buena reflexión Elena, como siempre un placer leerte

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    1. Estoy en la misma sintonía respecto a los años venideros, Carmen. Por un lado lo que por edad se entiende que toca: el camino de regreso, por otro una sensación nueva de longevidad, como si a las personas de mi generación nos fuera concedida un prorroga. Te abrazo Carmen

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  5. Un placer leerte, Elena. Un tema tan popular como osado. Yo creo que a la I.A. no le pertenece ningún pensamiento. Me sabe mal no saber el cóctel de autores, pensamientos u obras de las que se ha alimentatado para hacer el extracto que le pido.Me ha gustado mucho cuando has apuntado que lo hace de forma empática. Es cierto, quedamos sorprendidos por sus producciones. Creo que tendriamos que plantearnos a donde nos conduce . Un abrazo.

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  6. A donde queramos ir, si no dejamos que nos lleve. Diana, mi hija, me sugiere que pase los textos por la IA que seguro que me hace arreglos y sugerencias que me facilitan el trabajo, y le he dicho que no, la idea es atractiva pero me asusta. Y por lo que dicen también adictiva. Gracias por tu lectura

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  7. Me ha encantado Elena tu mirada a una cuestión respecto la cual todos debemos reflexionar... Gracias

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    1. Así es, reflexionar para no ser utilizados por ella. Gracias querida Maribel

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