lunes, 20 de junio de 2016

DÍSELO YA - Relato De Humor

Que triste realidad la tuya Andrés, que para decir "Te Quiero"  tengas que comprarte un perro.
No es que  me disgusten  los amores a tres, te diré más: ¡hasta los recomiendo! Pero esa falta de atención con mi hermana,  ni la entiendo ni la apruebo.



¿Acaso no la amas? ¿Como puedes decirle al perro todo el santo día "te quiero" "te quiero chuchito mio" y a ella, nada de nada?
Cierto es, que cariñoso lo es un rato,  fiel y atento,  pero el reparto no es justo ¡Clama al cielo cuñado!: te recuerdo que fue el perro el último en llegar a tu cama y tu mujer a punto esta de abandonarla.
Veamos: ¿Que méritos tiene él, que no tenga tu Amalia? ¡No irás a comparar a mi hermana con tu perro!  ¡La tienes en ascuas!

Tengo pudor, me da vergüenza, ¡No me sale! Ya está, sabes que soy muy corto para eso... mal está en decirlo pero me falta arrojo . . . atrevimiento, no se.

¡Practica cuñado! practica

¿ Cómo?  ¿Por donde empiezo?
Podrías echarme una mano:

De acuerdo, veamos:
Cuando te levantes por la mañana y  vayas al baño  practica en el espejo,
delante de una foto suya cuando no te ve. Repites: "te quiero, te quiero"
Congela su imagen en la pantalla de tu portatil: y repite una y otra vez,
prueba con el geranio que florece en tu ventana ¡aunque parezca afeminado!
no te importe. . . la causa lo merece, también con el ciruelo del jardín. Cualquier hora es perfecta para decirle que la amas: da igual hora peninsular que canaria.
Con la gata del vecino: invítala a sardinas y alargando la frase dile: "te quiero amor mío" "tu eres mi gata"
El perro, estoy segura, se pondrá celoso "no hagas ni  caso", tu a lo tuyo,
y no lo saques tanto de paseo, lo tienes engreído y mal acostumbrado.
En este asunto has de ser ecuánime y justo, repartir bien los "te quiero"
Practicando deporte, ponte los cascos, súbete a la cinta e insiste un buen rato:
al ritmo de la marcha encadenas los te quiero a más y  más velocidad.
Verás que te sentirás bien, más  pronto  que tarde estarás  preparado para decírselo  a la cara, si miedos:
en el cuello, justo debajo de la oreja -en ese espacio que es más tuyo que de ella- a ciegas, a tientas, a cualquier hora del día, o por la noche cuando Pedro Piqueras abre el noticiero.
Cuando atardece el día, a destiempo, que más da: repite y repite,  insiste, con cualquier contratiempo: suéltale un "te quiero"
Después de la batalla, a la hora de la siesta, cuando  amanezca un nuevo día: dale y dale de nuevo.
Pon mirada enamorada, dibuja en tu boca  una sonrisa y desde lo más profundo de tu ser: dile un "te quiero" sonoro, con alma: ¡son tantos los que le debes!
¡no huyas! comprobarás que tus "te quiero" toman fuerza y convencimiento.
Sencilla y llanamente le dirás: te quiero amor mio,
despacito,  con voz queda repetirás:   mi vida "te quiero"
"te quiero más que ayer y menos que mañana" -no suena original pero a ella le dará igual- Ves que  fácil es:
Sigue en tu práctica, no abandones,
¡deja ya Andrés de decírselo al perro! aunque ponga orejas gachas.
Vete al karaoke, y si es preciso lo cantas: en la ducha o en el coche también,
saboreando un buen plato de paella: aprovecha, díselo a dos voces, todas las ocasiones son buenas, ¡créeme!
Envuelve su cintura con tus brazos y dile con  voz de palomo en celo:
 "te quiero amor mío" "te quiero"
¿Que aún no te atreves?
¡Insiste cuñado!,  estás preparado . . .lo tienes bien ensayado,
elige  momento y día y  ¡díselo ya!  no seas cansino, suéltate hombre,
eso si, extrema  cuidados, no cometas fallos.
¡lánzate!
¡díselo ya de una vez!

Sí,

anoche lo hice, me solté.

¿que me dices?  Cuéntame  . . .

Le dije:

Te quiero a ratitos, intermitentemente, cuando te pones juguetona y me tomas fieramente, con dos copitas. Los sábados por la tarde te quiero más, cuando dejo que me ates en la cama y me das placer.
Cuando consientes en que cambie el coche,
cuando me hablas mal de tu madre,
también cuando recoges mi ropa sucia del suelo,
te quiero celosa y en celo,
cuando paseo contigo  y babean mis amigos y hasta se mean sus perros,
te quiero -sobre todo-  bien lejos a la hora del partido,
y si me preparas pizzas para mi y los amigos: mejor que mejor . . .

¿No habrás sido capaz de semejante insensatez. . . ?


¡Que no mujer! Ja, ja, ja. . . quería liberar tensión, reírme un rato, aunque a decir verdad: así, de esta manera, también la quiero un rato.

Otra cosa muy distinta es lo que ocurrió ayer, y sin yo pretenderlo, ahora va en serio cuñada.

¿Y que fue?

Ocurrió antes de la cena, 
medio a desgana me fui a practicar al baño, no me percaté que Amalia se estaba depilando en la ducha y, en mi empeño por hablarle al espejo le grite con firmeza y valentía: 
Amalia mía, "te quiero" -dos veces-
¡Te quiero amor mio!
te quiero, no sabes cuanto. . .

Debía tener mucha hambre, porqué cuando me oyó, salió disparada de detrás 
de la cortina de la ducha, se abalanzó sobre mí y me comió a besos.
¡Uffff que susto!

Lo di por bueno -el ensayo, claro- 

pero el perro,
¡Ayyyy el perro . . .
¡que disgusto el del perro!
a juzgar por sus ladridos,
¡no le gustó ni un pelo!
¡Hasta abandonó la cama!
¿Que hago ahora cuñada...?

Elena Larruy


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