lunes, 8 de febrero de 2016

ESCRIBO Y AMO

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 "Escribo y amo. Mi vida es secreta, apasionada y, sobre todo, libre. Acepto al hombre que me acepta como soy. Pertenezco al siglo XXI. No cultivo mis nostalgias ni mis debilidades, y me aburren las tragedias. En mecánica, soy fanática de la inyección directa. He jurado ser siempre joven. Otros datos no importan".

Así se definió a sí misma Betina Edelberg 1921-2010




La poesía según Betina Edelberg:





"Más allá del tono lastimero y pesimista o de negación y falsa cólera, más allá de la premeditación optimista y épica existe una poesía tranquilamente modesta que no busca agradar ni seducir sino expresarse por sí misma, a veces con humor o con ironía, a veces como una inclemencia : creo que entrega una dolorosa versión de la esperanza. 



Esta poesía denuncia o describe su tiempo privada de la anécdota y de la complacencia del canto. Su desnudez la lleva a la pobreza de la palabra primordial. Proviene de seres indigentes y resignados a entregar sólo una aproximación de lo que fuera la efervescente embriaguez del poeta ante la crispada realidad o sueño y ante la palabra ambigua. Esta poesía de la intemperie es frugal y próxima al silencio. No es el único camino, pero es el que prefiero en estos momentos. Acaso me haya equivocado y me haya perdido para siempre".

P o e s í a   E x q u i s i t a 


PATRAGATHIA
(POEMA DEDICADO A SU PADRE CUANDO TENÍA 70 AÑOS)


Quédate un momento

detenido

como en una larga sobremesa,

con tu nostálgica sonrisa,

la mano apacible

caerá hasta dormitar sobre el mantel,

siempre oyendo

mientras la mirada se aleja...

la espalda arqueada,

el escaso pelo,

la voz creando los atributos de tu bondad.

Así te veré mañana

cuando te festejemos.

Así te pienso

en medio del tiempo que me devora,

el tiempo me aleja,

me separa,

envuelve,

y sin embargo te pienso siempre

y mansamente vuelvo a la infancia,

al lugar junto a la mesa,

a tu venerada presencia.

Vuelvo a la voz,

a las palabras

y voy desentrañando su dibujo

y voy cayendo al pie de mis raíces.

Así te veré mañana

sin haberte merecido todavía.

Betina Edelberg

Del libro “Crónica Menor"




SALVACIÓN POR LA PALABRA


Y sin embargo

en el comienzo de la mentira

en el movimiento ciego y apurado

y sin asilo

en el falso espejo de la palabra

está nuestra morada

y nos consume

y aprisiona con su palma de siglos.


Aceptar esta muerte morosa

el imperio de esta lenta podredumbre

y sin hoguera

sin resurrección acaso.

Aceptar la soledad de una frase

que destruye el mundo que rodea

en una imagen sin recuerdo

sin ojo.


Aceptar el altivo exilio de nombrar.

Aceptar

la débil esperanza de la profecía

y del oráculo

que nadie entendió.


Betina Edelberg
Del libro "MUTACIONES"





EPOPEYA DE LA NEGACIÓN


No quiero murmurar nostalgia,
repetir desolación,
lamer el vano sortilegio de un lenguaje.


No quiero estos fastuosos resúmenes:
un vacío que llamamos vida
y que puede ser dificultad o cobardía
o vergüenza de ser nada,
la lenta profanación de ser solamente,
acumular minúsculas traiciones,
inútil movilidad.

Alguien canta falsos estíos
o un mundo sonriente que no existe,
porque hay que fingir un altísimo solo,
desconocer una triste marea y su naufragio.

Alguien cambia mentira por amor
y todo es la fábula de una puñalada
o desaparición total.
La realidad describe sonrientes fotografías:
un himno infatigable a los jefes de la destrucción.

No quiero murmurar hojas,
repetir antiguos paisajes o sentimientos perdidos,
no quiero aceptar vagas reverencias o sumisiones,
mezquinas ganancias,
un mundo aferrado a la vejez, al miedo, al trueque.

Elijo ser nadie,
ser pobremente yo,
disiparme en verdad,
aunque el precio sea volverme
y no contemplar un hervor que me mira y me conquista,
aunque el precio sea esta soledad,
esta soledad.

Betina Edelberg
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