domingo, 17 de enero de 2016

NOTAS PARA LA MADUREZ

Si quieres que te diga la verdad:
Catrin Welz
Jamás quisiera envejecer,
mucho menos morirme.                                                  
Difícil se me hace concebir la vida sin la belleza.
Imaginarme el cuerpo cediéndole paso
a las leyes de Newton
desmoronándose
doblándose ajado hacia su fin
Y soportar aquello.
Pienso en lo que nos dicen las mujeres sabias,
las mayores.
Dicen que la vida se abre como una alameda
cuando finalmente la experiencia alcanza el centro
y la armonía del concierto de las cosas vividas
se deja oír
en el crepúsculo.
Pero sus voces aún no me convencen.
Me aferro a las curvas de mi cuerpo
a los reflejos limpios de mi carne
y me aterro al observar
las primeras señales del tiempo sobre mi rostro.
Aún puedo esconderlas.
Aún no contemplo fisuras irreparables.
Pero el paso de los días me amenaza.
Me digo que sonreiré con otra belleza
que seré abuela de largas trenzas
y muchos cuentos y poemas y pasteles
pero no me engaño:
no me hace ninguna gracia,
Sin embargo no seré yo
ni mi afán
quien cambien el rumbo inexorable de todos los relojes
o detenga a punta de lágrimas la tierra orbitando
obediente sobre su eje
Moriré como todos
Me consumiré con mis recuerdos
y tendré que hacerle frente a estos miedos
e inventar una pose grácil
cuando mi estructura se corroa y desvencije
y tenga que apoyarme,
usar anteojos
caminar despacio, cuidar la presión  y el corazón
¡Ah! pero siento que aún no me llega la hora
y sin embargo los cumpleaños no me ayudan
mis hijas adolescentes enseñan sus cuerpos de mujeres
mi hijo crece sin piedad
y por primera vez tengo necesidad de escribir un poema
como éste.

Gioconda Belli

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