martes, 15 de diciembre de 2015

A MI HIJA DIANA

Y a ese ser diminuto que se mece en su vientre. A esa pequeña gran vida que pronto tendrá entre sus brazos... entre los nuestros: que esperan deseosos. No conocemos tu cara, pero ya casi sabemos tu nombre.
Feliz maternidad hija, feliz cumpleaños también, y a las dos os deseo un feliz viaje... 




Caras Ionut



MATERNIDAD

Mi cuerpo,
como tierra agradecida,
se va extendiendo.

Ya las planicies de mi vientre,
van cogiendo la forma
de una redonda colina palpitante
mientras por dentro,
en quién sabe qué misterio
de agua, sangre y silencio
va creciendo como un puño que se abre
el hijo que sembraste
en el centro de mi fertilidad.

FETO


pequeño ser,
estás creciendo dentro de mí
dándome una nueva dimensión.

(Has aumentado mi volumen: cuando bajo las escaleras no puedo verme los pies. Tengo que subir con cuidado a los carros y caminar despacio por las calles.)

Por las noches ya me despiertas
con tu suave golpeteo
a las puertas de mi casa más secreta.

Platicamos sin palabras
y luego te arrullo
con el correr de mi sangre
y los latidos de mi corazón.

Sientes los pájaros primero que yo
y tu vida rebulle contenta
como la colita de un perro
en la mañana.

Eres mi pequeño habitante
con el que vivo frente a frente
y yo soy tu saco amniótico,
diminuta humanidad sin sexo,
al que a veces imagino mujer
y otras hombre,
al que quiero sin ver
y conozco sin conocer,
nutriéndote y esperando
el momento de nuestra cita.

PARTO

Me acuerdo
cuando nació mi hija.

Yo era un solo dolor miedoso,
esperando ver salir de entre mis piernas
un sueño de nueve meses
con cara y sexo.

DANDO EL PECHO

Al cogerla tengo que tener cuidado.

Es como tratar de cargar un montoncito de agua
sin que se derrame.

Me siento en la mecedora,
la acuno,
y al primer quejido,
empiezo a dar leche como vaca tranquila.

Ella vuelve a ser mía,
pegadita a mí,
como cuando sólo yo la conocía
y vivía en mi vientre.

LA MUCHACHITA

Ya se quedó dormida la muchachita.

Cerró de nuevo su corazón de palma.

Terminó su lección de 24 horas en que la vida
es un juguete que se arma y desarma.

¡Qué linda se ve mi muchachita dormida!

Parece un mar que se quedará quieto de repente,
o una canción que no necesitará viento para oírse;
mi muchachita milagro, mi deslumbrante mujercita en
miniatura...

Pequeña y misteriosa mano, pestañas que salieron de mi
vientre.

¿Donde estará escondida esa maravillosa fuerza
que me tejió por dentro esa muñeca?

¿Como fue que el amor floreció de esta manera?

¡Qué estrella me reventó en el sexo!
y me entregó este chiquito planeta perfecto...!

A MELISSA, MI HIJA

Te quiero con el pelo,
los ojos, los brazos y las piernas.

Todo lo que soy yo
te quiere y te conoce.

Mi amor en como un cántaro
que, lleno de agua, nunca se rebalsa.

Mi amor me hace universal y planetaria,
me une a los animales y las plantas,
me hace enorme, incontenible, inmensa,
canta en mi cuerpo,
reboza de ternura,
te hace nacer de nuevo
en un parto infinito,
mientras te duermes
apretadita y contenta
contra mi.

Gioconda Belli








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